Entre las múltiples historias que ofrecerá el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, que comenzará este jueves 11 de junio, habrá una que despertará inevitablemente la memoria de los hinchas. En varias selecciones volverán a aparecer apellidos que ya supieron escribir capítulos importantes en la Copa del Mundo. La diferencia es que esta vez serán los hijos quienes intentarán ocupar el centro de la escena.

No es algo nuevo. Antes ocurrió con familias que dejaron una marca en la historia de los Mundiales, como los Maldini en Italia, los Sanchís en España, los Djorkaeff en Francia, los Forlán en Uruguay o los Schmeichel en Dinamarca.

En la primera Copa del Mundo organizada por tres países, estos son algunos de los herederos que buscarán continuar el legado.

Erling Haaland

El gran responsable de llevar a Noruega a un Mundial después de 28 años lleva un apellido conocido. Y también una presión acorde a su talento.

Erling Haaland, figura del Manchester City y uno de los goleadores más temidos del planeta, encabezó una clasificación impecable de su selección, que ganó sus ocho partidos de las Eliminatorias y tuvo en él a su principal carta ofensiva.

Su padre, Alf-Inge Haaland, también jugó un Mundial. Fue con Noruega en Estados Unidos 1994, en la que fue apenas la segunda participación de la selección nórdica en una Copa del Mundo.

Foto: REUTERS/Ints Kalnins/File Photo

Kristian Thorstvedt

El caso de Haaland no será el único dentro del plantel noruego. Kristian Thorstvedt seguirá el camino de su padre Erik, arquero titular de Noruega en Estados Unidos 1994. Nacido en Stavanger, el 13 de marzo de 1999, es un mediocampista noruego de 1m89 que combina despliegue físico, llegada al área y buena técnica. Zurdo y versátil, puede actuar como volante central, interno o mediapunta, una polifuncionalidad que lo convirtió en una pieza valiosa tanto en el Sassuolo italiano como en la selección de Noruega.

kristian heredó el ADN futbolero familiar, aunque construyó una carrera propia como volante con llegada al gol. Desde 2020 integra el seleccionado mayor de Noruega, compartiendo generación con figuras como Erling Haaland y Martin Ødegaard.

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Marcus Thuram

Marcus Thuram ya sabe lo que es jugar un Mundial. Estuvo en Qatar 2022 y ahora buscará ganar un protagonismo mayor con Francia.

Aun así, la comparación con su padre todavía parece lejana. Lilian Thuram fue una de las figuras de la generación más exitosa del fútbol francés: representó a Francia en los Mundiales de 1998, 2002 y 2006, fue campeón como local en el primero y acumuló 16 partidos y dos goles en la máxima competencia.

Marcus intenta construir su propia historia, aunque el apellido siga remitiendo a uno de los defensores más importantes que tuvo la selección francesa.

Giuliano Simeone

Entre los casos argentinos aparece Giuliano Simeone, que se ganó un lugar en el ciclo de Lionel Scaloni después de afirmarse en el Atlético de Madrid.

El hijo menor del Cholo tendrá su primera experiencia mundialista con la camiseta albiceleste y buscará aportar la intensidad que lo caracteriza.

Su padre, Diego Simeone, representó a la Argentina en tres Copas del Mundo: Estados Unidos 1994, Francia 1998 y Corea-Japón 2002. En total disputó once partidos mundialistas.

Nicolás Paz

También estará Nicolás Paz, uno de los nombres que mejor representan el recambio generacional de la Selección Argentina.

Nacido en Tenerife y formado futbolísticamente en España, eligió vestir la camiseta argentina, el país de su familia y de su padre, Pablo Paz.

El ex defensor integró el plantel argentino que disputó el Mundial de Francia 1998 bajo la conducción de Daniel Passarella. Curiosamente, compartió aquella selección con Diego Simeone, por lo que casi tres décadas después sus hijos volverán a coincidir en una Copa del Mundo con la camiseta albiceleste.

Justin Kluivert

Justin Kluivert tendrá finalmente su estreno en una Copa del Mundo con Países Bajos.

El delantero del Bournemouth quedó fuera de Qatar 2022, pero logró consolidarse como una alternativa importante dentro del seleccionado neerlandés.

Su padre, Patrick Kluivert, representó a Países Bajos en Francia 1998. Aquella selección alcanzó las semifinales y terminó en el cuarto puesto tras caer ante Brasil por penales.

Luca Zidane

La historia de Luca Zidane tiene una particularidad. A diferencia de otros casos, no representará a la misma selección que hizo famoso a su apellido.

El arquero del Granada eligió jugar para Argelia, país de origen de su familia paterna, mientras que su padre, Zinedine Zidane, fue el gran emblema de Francia en los Mundiales de 1998, 2002 y 2006.

Campeón del mundo en Francia 1998 y finalista en Alemania 2006, Zizou dejó una huella imborrable. Luca intentará ahora construir la suya con otra camiseta.

Giovanni Reyna

Giovanni Reyna volverá a jugar un Mundial con Estados Unidos, esta vez además con la responsabilidad de hacerlo como local.

Nacido en Inglaterra y con raíces argentinas y portuguesas, eligió seguir el mismo camino que su padre Claudio, uno de los futbolistas más importantes de la historia del seleccionado estadounidense.

Claudio Reyna integró los planteles de Estados Unidos en los Mundiales de 1994, 1998, 2002 y 2006. Una lesión le impidió jugar en la edición disputada en su país, pero luego se convirtió en capitán y referente de la selección norteamericana.

Veintisiete casos de padres e hijos mundialistas

Según los registros de la FIFA, ya son 27 los casos de padres e hijos que participaron de una Copa del Mundo.

La primera historia se remonta a México. Luis Pichojos Pérez jugó para el seleccionado mexicano en Uruguay 1930 y, cuarenta años más tarde, su hijo Mario participó con la misma camiseta en México 1970.

También, como será el caso de Luca Zidane, existen antecedentes de hijos que representaron a una selección distinta de la de sus padres. El primer caso fue el de José Vantolrá, quien jugó para México en 1970 después de que su padre Martí lo hiciera para España en Italia 1934.

Algo similar ocurrió con Jan Kozák y Vladimír Weiss. Sus padres disputaron los Mundiales de España 1982 y Italia 1990 con Checoslovaquia, mientras que ellos representaron a Eslovaquia en Sudáfrica 2010, después de la separación del país.

En México, Canadá y Estados Unidos 2026, una nueva generación intentará demostrar que la herencia pesa. Pero también que, detrás de cada apellido ilustre, hay una historia propia que todavía está por escribirse.