"¿Cómo le cae el árbitro Szymon Marciniak a la Selección Argentina?". El mensaje del periodista argelino Mounir Ouassel, director de Competition -uno de los diarios deportivos más importantes de ese país- genera algo de sorpresa, pero esconde un argumento. Los medios del país africano que será rival de la Selección Argentina en el debut en el Mundial 2026 el próximo martes eligieron titular con un "alerta máxima" cuando la FIFA oficializó a los jueces para el primer encuentro del grupo J.

Del lado argentino, ya se ha dicho, es la oportunidad de reiniciar la historia exactamente en el mismo punto en el que terminó de escribirse hace tres años y medio, cuando Marciniak vio en primera persona la consagración de la Albiceleste en Qatar 2022.

Marciniak será acompañado por sus compatriotas Tomasz Listkiewicz y Adam Kupsik en las bandas, mientras que el cuarto árbitro y el asistente de reserva serán neozelandeses: Campbell-Kirk Kawana-Waugh e Isaac Trevis, respectivamente.

El juez principal nació hace 45 años en Plock, es árbitro FIFA desde 2011 y participará por tercera vez de una Copa del Mundo. En Rusia 2018 tuvo a su cargo dos encuentros: el debut de Argentina en el grupo D, con un empate 1 a 1 con Islandia en Moscú y la victoria 2 a 1 de Alemania sobre Suecia, también en la capital rusa, por la segunda fecha de la zona F.

En Qatar 2022, dirigió la victoria 2 a 1 de Francia sobre Dinamarca por la segunda fecha del grupo D y dos encuentros del seleccionado argentino: el triunfo 2 a 1 sobre Australia en los octavos de final y la recordada final ante los franceses en el Estadio de Lusail.

Szymon Marciniak también dirigió el partido entre Argentina y Australia en Qatar 2022. Foto: Juanjo Martin / EFE.

Marciniak, quien en 2022 y 2023 fue elegido mejor árbitro del mundo por la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol (IFFHS), ha sido designado para decenas de partidos en torneos de primer nivel como la Champions League, la Europa League, las Eurocopas Francia 2016 y Alemania 2024, y el Mundial Sub-20 Corea del Sur 2017.

Pero hay un antecedente que provocó la preocupación en Argelia. Fue en la Copa Árabe, en diciembre de 2021, un evento que sirvió como banco de pruebas para el Mundial de un año más tarde. En semifinales, los africanos enfrentaron al anfitrión Qatar. El partido estaba 1-0 para los Zorros del Desierto y Marciniak adicionó nueve minutos, cuando en el segundo tiempo solo había habido cuatro cambios y ningún incidente grave por lesiones. Los qataríes lo empataron en el 97.

La historia, de todas formas, terminó bien. Tras la revisión del gol del empate de Muntari en el VAR, el árbitro polaco agregó más tiempo de descuento y, posteriormente, concedió un penal a Argelia en el minuto 104. Belaili lo convirtió en el rebote, después que el arquero rival contuvo en primera instancia, y desató la euforia en el estadio Al Thumama de Doha.

"No estaba nada contento", dijo Madjud Bougherra, en aquel entonces DT de los argelinos, ahora reemplazado el serbio Vladimir Petkovic. "Cuando el árbitro se acercó y me dijo 'nueve minutos', fue increíble. Se me acercó y me dijo: 'Entrenador, tendremos nueve minutos', como si lo hubiera acordado conmigo. Y nunca fueron nueve minutos", se quejó.

En un artículo del portal argelino Echorouk Online, se le pidió a la Federación Argelina de Fútbol mantenerse en "alerta máxima". La preocupación no estuvo centrada exclusivamente en el árbitro polaco, sino en lo que consideran una fuerte influencia argentina y sudamericana dentro de los organismos de decisión de la FIFA.

Según esa noticia, uno de los puntos a tomar en cuenta es que Federico Beligoy, el director nacional de arbitraje de AFA, está dentro de la Comisión de Árbitros de la FIFA, junto al paraguayo Enrique Cáceres dentro de esa estructura. Por África, en tanto, está el sudafricano Victor Gomes como único integrante.

En mayo de 2023, tras haber sido elegido por la UEFA para dirigir la final de la Champions League entre Manchester City e Inter de Milán, el árbitro polaco fue orador durante un acto del partido ultraderechista Confederación en Katowice, por lo que recibió fuertes críticas. Debido a ello, debió disculparse públicamente.

“Me engañaron gravemente y desconocía por completo la verdadera naturaleza y afiliación del acto en cuestión. No sabía que estaba asociado a un movimiento polaco de extrema derecha. De haberlo sabido, habría rechazado categóricamente la invitación. Los valores promovidos por este movimiento son totalmente contrarios a mis creencias personales y a los principios que me esfuerzo por defender en mi vida. Estoy profundamente arrepentido por cualquier percepción de que mi participación haya podido contradecirlos”, señaló Marciniak en un comunicado publicado por la UEFA, que lo ratificó para dirigir la final en la que el City venció a Inter en Estambul.