La mejor gambeta de Riyad Mahrez, capitán y emblema de Argelia, fue al destino. Hijo de padre argelino, Ahmed, y de madre marroquí, Halima, creció en el peligroso barrio parisino de Sarcelles, conocido por el tráfico de drogas y la violencia. Nada hacía prever que tendría un camino glorioso en el fútbol; más bien todo lo contrario. Pero apostó por sus condiciones de crack. Y se apoyó en la fe de su papá, quien había sido futbolista en equipos pequeños de Argelia y Francia. Este martes liderará a los Zorros del Desierto en el estreno del Mundial 2026, contra la Argentina campeona del mundo, en Kansas City.
"Voy a ser profesional por él", les dijo a sus familiares la tarde en que Ahmed murió de un paro cardíaco cuando Riyad tenía apenas 15 años. Y fue más allá: "Representaré a Argelia en honor a él".
Foto: REUTERS/Siphiwe Sibeko
“Mi padre me llevaba a todos los partidos, quería que fuera futbolista. Él había jugado en pequeños equipos de Argelia y Francia. De chico me reía mucho, trataba de divertirme, de pasarla bien todo el tiempo. No sé si empecé a ser más serio, pero tras la muerte de mi papá las cosas empezaron a funcionar de otro modo", supo confesar Mahrez. Y agregó: "Solía ir de vacaciones todos los años a Argelia. Tengo muchísimos familiares en ese país. Viví en Francia, pero mi corazón es argelino".
Zinedine Zidane fue su inspiración. Y su familia, su sostén. El camino a la gloria no fue sencillo porque todos le decían lo mismo: era demasiado flaco para ser futbolista. La calidad la tenía. La confianza también. Hoy, es compañero de su hijo Luca, que será el arquero titular ante la Albiceleste y viene de ser fundamental en un triunfo histórico como visitante ante Países Bajos, en la preparación para esta Copa del Mundo.
El primer gran paso llegó cuando lo contrató Quimper, un club de la Séptima División francesa. Sus buenas actuaciones lo pusieron en el radar del PSG y del Olympique de Marsella. "Yo quiero jugar, no formar parte de un grupo y ser suplente", le dijo a su hermano Walid. Entonces fichó por Le Havre, en la Segunda División francesa. Un año después, en 2013, pasó al Leicester City y despegó: en 2016 fue campeón con el italiano Claudio Ranieri en el banco.
En noviembre de 2013 debutó con Argelia, siempre jugando de extremo por derecha para aprovechar su zurda prodigiosa. Disputó el Mundial de Brasil 2014 y, en 2015, ya era capitán del equipo. Cuatro años después, en 2019, ganó la Copa Africana de Naciones con su selección y como protagonista. Antes, en julio de 2018, Mahrez había firmado con el Manchester City en una operación de 60 millones de euros, convirtiéndose en ese momento en el jugador más caro de la historia del club y en la venta más importante realizada por Leicester City. En 2023, tentado por los millones de Arabia Saudita, emigró a Al-Ahli.
La vida de Mahrez también tuvo un costado mediático, claro, porque los futbolistas de la actualidad son celebridades. En agosto de 2015 se casó con Rita Johal, modelo y empresaria británica. Tuvieron una hija, Inaya, nacida a finales de ese año. Sin embargo, la pareja se divorció en 2020, en medio de rumores de infidelidad vinculados al boxeador de peso pesado Deontay Wilder. Lejos de afligirse, comenzó una relación con Taylor Ward, otra modelo, con quien tuvo dos hijos.
Además, Mahrez (38 goles en 115 partidos con la selección argelina) es fanático de Lionel Messi. Y este martes noche volverá a cumplir el sueño de enfrentarlo y estrecharle la mano cuando se realice el sorteo de los capitanes. “Cuando mencionan a Messi y mi nombre en la misma frase es algo increíble porque, para mí, él es el mejor de todos. No se puede decir nada de él; él es el jefe”, afirmó.
Hay un punto en común entre el argelino y el argentino: los dos jugarán su último Mundial en este Canadá, México y Estados Unidos. Pero para responder, Mahrez eligió compararse con Cristiano Ronaldo. "¿Volveré a jugar en otro Mundial después de 2026? No soy Ronaldo, hermano", aseguró.
"2026 será mi último año. Daré todo de mí para representar a Argelia de la mejor manera posible", cerró
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