La ansiedad por el debut ya se siente. Faltan apenas unas horas para que la Selección Argentina inicie su camino en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá frente a Argelia, este martes desde las 22 por la primera fecha del Grupo J, y Lionel Scaloni decidió regalarle a sus futbolistas un momento tan especial como necesario: una jornada junto a sus familias.

Después de varios días de concentración, entrenamientos y obligaciones protocolares, los campeones del mundo pudieron desconectarse por unas horas del rigor competitivo para reencontrarse con sus seres queridos en la concentración argentina instalada en Kansas City. Sonrisas, abrazos y juegos con los más chicos dominaron una escena que sirvió para bajar tensiones antes del estreno mundialista.

Uno de los primeros en recibir visitas fue Leandro Paredes. El mediocampista compartió la tarde junto a su esposa, Camila Galante, quien llegó acompañada por los tres hijos de la pareja. Hubo tiempo para fotos familiares y para que los chicos disfrutaran de una jornada diferente, rodeados de algunos de los futbolistas más admirados del planeta.

Leandro Paredes con su esposa Camila Galante, su hija y sus dos hijos.

También Nicolás Tagliafico aprovechó el día para estar junto a Carolina Calvagni. El lateral izquierdo, uno de los referentes silenciosos del grupo, disfrutó de un momento de tranquilidad en medio de la vorágine que implica una Copa del Mundo.

Nicolás Tagliafico recibió la visita de su pareja, Carolina Calvigne.

Lautaro Martínez, uno de los hombres llamados a liderar el ataque argentino, recibió a Agustina Gandolfo y a sus dos hijos. El delantero del Inter se mostró relajado y sonriente durante el encuentro, una imagen que ilusiona a los hinchas argentinos de cara al debut.

Lautaro Martínez compartió junto a su esposa Agus Gandolfo y sus dos hijos.

Otro de los que vivió una jornada especial fue Julián Álvarez. La Araña compartió el día con María Emilia Ferrero y con la pequeña hija de la pareja. Acostumbrado a mostrarse reservado, el cordobés disfrutó de un espacio de intimidad familiar antes de volver a enfocarse en el desafío deportivo.

Enzo Fernández, por su parte, pasó varias horas junto a Valentina Cervantes y los dos hijos que tienen en común. El mediocampista del Chelsea, una pieza fundamental en el esquema de Scaloni, alternó charlas con compañeros y momentos de juego con los niños, en una postal que reflejó el clima distendido que se vivió en la concentración albiceleste.

Enzo Fernández junto a su hija y su hijo en la concentración de Argentina.

La presencia de los familiares no se limitó al hotel. Muchos de ellos también participaron del multitudinario banderazo que organizaron los hinchas argentinos en Kansas City. La cita tuvo lugar en el estacionamiento del restaurante Los Hornos, un rincón albiceleste en pleno corazón de Estados Unidos.

El local pertenece a una familia tucumana que logró trasladar parte de la gastronomía argentina al estado de Kansas. Las empanadas fueron la puerta de entrada de un emprendimiento que luego sumó otras comidas típicas y que, con el correr de los años, se convirtió en punto de encuentro obligado para los compatriotas de la región.

Allí se reunieron cientos de fanáticos vestidos de celeste y blanco para cantar por la Selección, agitar banderas y empezar a vivir la previa del estreno mundialista. Entre ellos también estuvieron varios familiares de los jugadores, mezclados entre los hinchas y compartiendo la misma ilusión.

Porque antes de que ruede la pelota y comience la defensa del título, la Selección encontró un refugio en los afectos. Un abrazo de pareja, una sonrisa de un hijo o el calor de los argentinos que coparon Kansas City fueron, quizás, la mejor preparación posible para el primer paso en el Mundial.