El cantito es por supuesto reconocible, aunque la entonación es un tanto diferente: "¡Maradona es más grande que Pelé…!”. Visten camisetas de la selección Argentina, adoran a Lionel Messi y saltan con entusiasmo, pero no son argentinos: son brasileños.
Huérfanos de ídolos de verdad, alucinados con la pasión que los argentinos vuelcan en su selección y también un tanto hartos de la utilización política de la camiseta verde amarela, un grupo creciente de brasileños, pequeño aún, pero entusiasta y ruidoso, decidió abrazar la albiceleste. Muchos de ellos ven los partidos de Argentina en un bar de Sao Paulo, se abrazan con los argentinos que aparecen por allí y disfrutan aprendiendo al dedillo cantitos, jerga y ritos argentinos entre grito y grito de gol por las hazañas de Messi.
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Los brasileños que hinchan por la Selección Argentina
"Hay muchos brasileños aquí con sentimiento anti Brasil, que terminan hinchando por Argentina como una forma de rebeldía contra todo lo que pasa en Brasil", aseguró a Clarín Cristian Galarza, un argentino de 54 años que convirtió a su bar, "Moocaires", en el epicentro de los brasileños que adoran la selección argentina.
"Hace cuatro años, en la final contra Francia, había 500 personas en el bar y 3.000 en la calle, todas alentando a Argentina. Y el 95 por ciento de ellas son brasileños", añade Galarza, un chaqueño que vive en Brasil hace 25 años y abrió su bar un 25 de mayo de 2007.
Parecen argentinos pero no lo son: los brasileños que decidieron ser hinchas de Messi y la Selección por sobre la verde amarela. Foto: Sebastián Fest
Casado con una brasileña y con un hijo y una hija brasileños, Galarza unió el nombre del barrio paulistano, Mooca, epicentro de la inmigración italiana, con Buenos Aires, para darle forma a "Moocaires".
"Dicen que el gol más lindo de su carrera Pelé lo hizo aquí, en el estadio de Juventus, que recibía al Santos. Y el último contrato de la carrera de César Menotti como jugador fue con Juventus", recuerda Galarza, responsable de instalar un verdadero bodegón argentino en un barrio de la mayor ciudad de Brasil.
Thiago Arantes es un periodista brasileño con larga experiencia como corresponsal de UOL, el mayor sitio web del país, en Europa. Basado en Barcelona, tiene bien estudiados a sus compatriotas y al fenómeno de pasión por Argentina. La principal de las claves, dice, es "el factor Messi": "Mucha gente que se hizo hincha del Barcelona se hizo también hincha de la selección argentina".
La falta de un ídolo brasileño de envergadura es otro factor, y la apropiación de la camiseta de la selección por parte del bolsonarismo también pesa para algunos, aunque es mucho más importante la admiración que muchos brasileños sienten por Argentina, dice Arantes a Clarín.
"Es muy importante la forma en que los argentinos viven el fútbol: el Mundial 2014 que se jugó en Brasil, con los argentinos cantando 'Brasil, decime qué se siente' en Copacabana, la gente que vino en coche, en bici o de cualquier forma.... La pasión que tiene el argentino por su selección ha contagiado a muchos brasileños. Son muchas piezas que se van uniendo, si un brasileño es hincha de Argentina, es al menos por dos o tres motivos. Y la mayoría de los que conozco son hinchas de Argentina y no lo son de Brasil. No van por las dos selecciones".
En "Moocaires", los brasileños exhiben su argentinidad. "¿Argentinos de dónde?", les pregunta un periodista del diario "O Globo" a tres brasileños, y las respuestas son reveladoras: argentinos de Gauaniases, Mauá y Jaguariuna, tres ciudades del Estado de Sao Paulo.
El bar Moocaires de San Pablo, el epicentro de un fenónmeno que crece: Foto: Sebastián Fest
Renato Coudes, corredor de seguros, cuenta que es hincha de la Selección Argentina "desde el 2002". "¡Pero vio el penta entonces!", retruca el periodista, en referencia al quinto título mundial, ganado por Brasil en Corea/Japón 2002. "Yo no vi el penta, preferí esperar al tricampeonato en Qatar. ¡Vamos Argentina!", grita el brasileño.
Sylvia Colombo, historiadora y por años experimentada corresponsal en América Latina de "Folha de Sao Paulo", cree que se trata, sobre todo, "de una provocación".
"Lo hacen porque la selección está un poco devaluada", dice Colombo a Clarín. "En Brasil no hay unanimidad acerca de la selección brasileña, en Argentina sí, hasta los periodistas hinchan por la selección. Acá no, en Brasil es un deporte nacional hablar mal del entrenador de la selección, le vaya mal o le vaya bien, y más ahora que es un extranjero".
Incluso el presidente Lula da Silva habla de Neymar como un “jugador en home office” y pone permanentemente a Messi como ejemplo de lo que debe ser un futbolista.
Randall Netto es abogado y escritor, y a sus 53 años es hincha de Argentina desde hace un cuarto de siglo.
"Una de las ciudades sede de la Copa América 1989 fue mi ciudad, Goiania. Mi madre era la jefa de la organización y yo trabajaba como asistente de Argentina. El Cholo Simeone tenía 18 o 19 años, yo 16, éramos dos adolescentes... Me dijo, desde las gradas del estadio, que algún día lo vería con la camiseta de Argentina, con el brazalete de capitán. Y también pasé tiempo con los otros jugadores y varios periodistas. Con Maradona, por supuesto, aunque él no pasaba mucho tiempo con los demás. Me compré una camiseta de manga larga del Estudiantes de Pachamé, y hasta el día de hoy soy hincha del Pincharata. Mi hija es hincha de Racing y mi hijo, por Dybala, es hincha de Instituto de Córdoba".
Netto dice a Clarín que a los brasileños "les encanta Messi", y que él se divorció de la selección en 1998, cuando Ronaldo sufrió un ataque de convulsiones y pese a todo jugó y perdió la final ante Francia mientras deambulaba como un fantasma por el Stade de France en París.
"En el 90 sufrí con el gol de Cani... pero en el 98 me decepcioné con Brasil, con el episodio de Ronaldo... La selección brasileña no me generaba grandes emociones. En 2002 llegó Bielsa, de quien soy un gran admirador, y me identifiqué más con él. Empecé a trabajar para una empresa con operaciones en Argentina, pasé mi luna de miel en Buenos Aires y 'descubrí' el cine argentino. Fue entonces cuando empecé a amar el país y su relación con el fútbol, incluyendo a la selección nacional".
En la noche de este sábado, "Moocaires" no dará abasto y la mayoría de los brasileños argentinizados seguirá el partido ante Jordania desde la calle.
"No se puede entrar con una camiseta que no sea de Argentina", advierte Galarza, que pone los ojos en el atractivo sin límites de Messi y lo compara con el rechazo que muchos brasileños sienten por Neymar.
"En Brasil se perdieron mucho los valores que hacen a un ídolo. Neymar siempre representó el malandraje, el dinero, el oro, la gorrita, la joda. Los chicos de la periferia siguieron esa onda, pero otros no, no se sienten representados. Un tipo un poco más pensante se da cuenta de que es mucho mejor ir por el lado de Messi o de Cristiano Ronaldo. A Neymar lo llevaron al Mundial por marketing. Y los brasileños están insatisfechos con un montón de cosas, Los problemas de la economía los llevan al fútbol. Messi es un buen pibe, que nunca tuvo escándalos. Terminan hinchando por Argentina como una forma de rebeldía contra todo lo que pasa en Brasil".
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