No estaba en la agenda, pero Argentina se medirá dos veces contra Inglaterra en la misma semana. Primero, el miércoles, en Atlanta, por las semifinales del Mundial de Canadá, México y Estados Unidos. Después, el sábado, en Santiago del Estero, por el último compromiso como local de Los Pumas en el Nations Championship. Con la pelota ovalada de por medio, el equipo de Felipe Contepomi tendrá enfrente a un rival de enorme peso simbólico, aunque de una jerarquía deportiva inferior a la de las potencias del Hemisferio Sur, con las que el seleccionado suele alternar victorias y derrotas. Aun así, el XV de la Rosa llega con un dato contundente: ganó los últimos cinco enfrentamientos.

Tal vez Inglaterra no tenga secretos: se caracteriza por una estructura de juego sumamente eficiente y tradicional. “Hace muy bien lo simple”, resume Esteban Meneses, ayudante del entrenador Felipe Contepomi. Entre la sencillez inglesa y los déficits que presentan Los Pumas, la semana de trabajo que comenzó en Santiago del Estero el lunes tendrá foco en las herramientas para intentar la primera victoria tras cinco caídas entre el último Mundial y los test matches posteriores.

Porque en el debut del Mundial de Francia en 2023, Los Pumas cayeron 27-10 en Marsella en la fase de grupos. La revancha llegó en París por el tercer puesto y aunque por una menor diferencia, volvieron a tropezar por 26-23. En la ventana de julio del año pasado, fue paliza en La Plata por 35-12 y una semana más tarde 22-17, en San Juan. En noviembre, en Twickenham, fue 27-23 en el más peleado de los tres partidos de ese año. El común denominador, sin embargo, fue la derrota.

¿Qué tiene Inglaterra que le resulta tan difícil a la Argentina? Por lo visto, simpleza en las formaciones fijas –tanto en el scrum como el line out-, el juego aéreo y el contacto físico. No suelen variar su planteo independientemente del rival, lo que los convierte en un bloque previsible pero de altísima eficacia operativa.

En sus dos primeras presentaciones, jugó sin renunciar a sus principios con diferentes resultados: la caída ante Sudáfrica de la primera fecha por 45-21 y la victoria abultada ante Fiji por 73-8. Pero en ambos partidos, tuvo la misma idea de juego independientemente del rival.

"Inglaterra confía en su sistema y lo va a seguir haciendo porque lo hacen bien", admite el Mono Meneses en una rueda de prensa virtual antes del comienzo de la semana de trabajo en Santiago del Estero.

Por eso para el sexto partido en los últimos tres años entre las dos selecciones, Los Pumas deberán atender al menos dos aspectos fundamentales. El primero será jugar mucho con el pie para obligar a que Inglaterra pase la mayor parte del tiempo en su propio campo y así evitar la tenencia dentro de las 22 yardas propias.

Inglaterra intentará ralentizar la dinámica argentina, de manera que el contacto físico será determinante. “Nuestros ball carriers tienen que entrar fuerte, correr fuerte y los apoyos llevarse todo tipo de amenazas para poder tener pelotas rápidas”, grafica Meneses.

Al margen de las ideas, Los Pumas deberán primero trabajar falencias propias. Ante Gales, y pese a los cinco tries, Los Pumas no fueron eficaces. Tuvieron más situaciones que no fueron concretadas. Para Meneses se trata de un problema de "control de carreras en ese último pase" y la falta de un "timing justo". En términos concretos, el equipo mostró una tendencia a correr hacia el centro de la defensa, en lugar de "apuntar al espacio correcto".

Igual que ante Escocia, el juego aéreo se mantiene como un déficit persistente. La defensa del maul y el scrum, donde Inglaterra suele buscar el desgaste, deberá mejorar para no pasar una tarde complicada.