21/04/202621:00

Inter de Milán firmó una épica remontada en el estadio Giuseppe Meazza y jugará la final de la Copa Italia. Sin Lautaro Martínez, quien se resintió de una distensión muscular en el sóleo de la pierna izquierda, perdía 2-0 frente al Como y la diferencia era de un gol a falta de cinco minutos para el final del tiempo regular, pero consiguió dar vuelta el encuentro gracias a los goles de Hakan Calhanoglu (a los 69 y 86 minutos) y Petar Sucic (89').

Previamente, Martín Baturina (32') y Lucas da Cunha (48') habían puesto en ventaja al equipo dirigido por Cesc Fábregas, que tuvo como titular a Nico Paz. Fue 3-2 la victoria del Nerazzurri tras el 0-0 del partido de ida.

La imagen de la noche en Milán fue la del agónico tanto de Sucic que puso al frente al equipo local. Recibió dentro del área el pase de Calhanoglu, la figura de la cancha, y tuvo un gesto técnico de crack: controló la pelota con el botín derecho y en ese movimiento quedó acomodado para definir junto a un palo con esa misma pierna derecha, quitándole tiempo a los defensores que buscaban bloquear el remate. Golazo. Y hubo delirio en San Siro.

De esta manera, Inter, puntero de la Serie A con 12 puntos de ventaja, sigue en carrera por el doblete de títulos locales tras la tempranera eliminación de la UEFA Champions League a manos del modesto Bodo Glimt de Noruega en los playoffs. Espera rival: será Atalanta o Lazio, que empataron 2-2 en Roma y se enfrentarán este miércoles en Bérgamo.

El partido entre el mejor equipo de Italia, de un lado, y la gran revelación del Calcio, del otro, se presentaba como un duelo atractivo de ver con el plus de que estaba en juego el pase a la final de la Copa Italia. Y los 90 minutos de juego dejaron al descubierto dos caras bien definidas: la jerarquía competitiva de uno, acostumbrado a las instancias decisivas, y la frescura del otro, que juega mejor de lo que su experiencia podría hacer imaginar. En ese contraste se apoyó la clasificación del conjunto milanés, que terminó imponiendo su oficio en un cruce que por largos pasajes le resultó incómodo.

El equipo de Fábregas volvió a plantarse sin complejos, como ya lo había hecho días atrás, y durante buena parte del encuentro fue superior. Dominó la pelota, encontró espacios con movilidad y pases cortos, e incomodó a su poderoso rival, que sufre sin Lautaro Martínez, su capitán, goleador y figura. La ventaja de dos goles no fue casualidad, sino la consecuencia de un plan ejecutado con personalidad, que incluyó presión alta, circulación rápida y decisiones claras en los últimos metros.

El Inter, en cambio, mostró dificultades para romper ese entramado. Sin la referencia de Lautaro, le costó encontrar profundidad y claridad en ataque. Pero ahí apareció uno de sus rasgos más distintivos de los últimos años: la capacidad de competir incluso cuando el juego no fluye.

Calhanoglu fue el punto de quiebre. Primero con un descuento que reabrió el partido y después con el empate que terminó de inclinar el escenario. En ese tramo final, el encuentro se desordenó, se jugó con nervio y tensión, y el Como dejó escapar una oportunidad histórica. La falta de experiencia, esa que había disimulado durante 80 minutos, terminó pesando en el cierre.

El gol de Sucic, ya sobre el final, fue el golpe definitivo. Más que una jugada aislada, sintetizó el desenlace de la serie: el Inter aprovechando su momento y el Como sin la templanza necesaria para sostener la ventaja. Fábregas se fue con la sensación de que su equipo estuvo a la altura, pero sin premio.

Dos goles y una asistencia para Calhanoglu, la figura. Foto: AP/Luca Bruno

Para el Inter, en cambio, la remontada alimenta una ambición mayor. Con la Serie A encaminada, el sueño del doblete toma forma y la final de la Copa Italia aparece como una estación lógica para un equipo que, aun sin brillar, sabe cómo sobrevivir.

El minuto a minuto de Inter vs Como