“Quise escaparme de la ciencia y la ciencia me alcanzó”. Esta frase del coreógrafo Edgardo Mercado se explica así: volcado al estudio y la investigación de las ciencias físicas,el encuentro con la danza -a sus veintisiete años- le abrió un rumbo vital nuevo.Sin embargo, su obra Poética de gravedad, estrenada recientemente y que hace su última función este sábado 2 de mayo, está alimentada enteramente por conceptos tales como la física cuántica. ¿Cómo es eso, cabe preguntarse?
Dice Edgardo Mercado: “Por empezar, la decisión de pasar de la física a la danza fue totalmente vocacional. En aquel tiempo había obtenido una beca de trabajo en la Comisión nacional de energía atómica; pero vi que no quería seguir mi vida como investigador científico. Fue un momento bisagra”.
Comenzó a internarse en la danza muy profundamente, a pesar de que ya había sobrepasado mucho la edad en la que -poco más, poco menos-,comienza a formarse un bailarín. Pero tenía a su favor que desde siempre había sido muy deportista.
Mercado no era hasta ese momento un espectador asiduo de danza. Algunos programas del Ballet del San Martín, pero no mucho más. Cuando se acercó a la danza, comenzó a tomar un número enorme de clases semanales, tanto de ballet clásico como de técnicas de danza contemporánea. Y luego comenzó a coreografiar.
Tiene un repertorio de obras no excesivamente amplio, pero sí sumamente interesante. Esta nueva Poética de gravedad surgió a partir de un proyecto presentado en una convocatoria del Instituto Francés de Argentina y en la que fueron premiados cinco artistas escénicos argentinos, uno de ellos Edgardo Mercado.
Edgardo Mercado viajó al Instituto Balseiro, en Bariloche, para probar materiales de su obra. Foto: Ariel Grinberg
Componentes matemáticos
-Varias de tus obras, como Rotonda, que creaste para el Ballet Contemporáneo del San Martín, M o cualidades y variantes de la masa, Tierra de Mandelbrot y Plano difuso -estas dos piezas que presentaste en la Bienal de danza de Lyon- parecen tener también un componente en este caso matemático.
-Como te decía, quise escaparme de la ciencia pero de todos modos me alcanzó. Fueron muchos años de formación en física y también en la enseñanza, porque aun cuando ya estaba en el mundo de la danza continué dando clases de ciencias exactas durante quince años más. Esas fórmulas y conceptos científicos terminaban apareciendo en mis obras más o menos explícitamente, o planteadas desde el inicio o que aparecían después y me sorprendían a mí mismo.
¿Y en el caso de Poéticas de gravedad?
-Partí de conceptos de la física, pero también de la danza, o de la historia de la danza. Está estudiado que el peso del cuerpo en los bailarines es muy determinante, el peso por supuesto relacionado con la atracción de la gravedad.
"Poética de gravedad", de Edgardo Mercado, invita al público a participar.
-La permanente lucha del bailarín.
-Sí. Y lo que me interesó es cómo revisar esas ideas relacionadas con la danza con conceptos actuales de la física como la mecánica cuántica por ejemplo; son conceptos enormes que quise llevar a a una escala humana. Tuve varios colaboradores: por un lado científicos y por otro lado, la arquitecta María Auxiliadora Gálvez, que trabaja sobre lo que se denomina “arquitectura somática”, pero que además está formada en una técnica corporal llamada Feldenkrais.
-¿Qué sería la arquitectura somática?
-Una manera de percibir a través del cuerpo, tanto en el diseño de lugares para habitar como en el paisajismo.
Materiales especiales para bailar
La creación de Poéticas de gravedad llevó al equipo formado por Mercado a trasladarse, por ejemplo, hasta el Instituto Balseiro enla ciudad de Bariloche. Uno de los elementos que terminó por incorporarse a la obra fue un material muy liviano que se utiliza en la construcción de satélites. En cada lugar que visitaban armaban un taller con bailarines, gente de artes escénicas y performers locales para experimentar con este material.
Edgardo Mercado, coreógrafo y físico, asegura: "Me quise escapar de la ciencia y la ciencia me alcanzó". Foto: Ariel Grinberg
Dice Mercado: “Finalmente en la audición que convoqué para elegir a los intérpretes de estas funciones en Buenos Aires, me pareció que los más integrados a la propuesta eran los bailarines”.
-Volviendo a algo anterior: como la lucha contra la atracción de la gravedad es una cuestión siempre presente en los bailarines, ¿esto aparece de alguna manera en la obra?
-Sí aparece, y mucho, pero no es mi inquietud principal. Mi inquietud central es cómo los bailarines “dialogan” todo el tiempo con un espacio que va cambiando constantemente: por los objetos inflables que circulan y por la participación del público.
-¿De qué manera participa?
-Los intérpretes hacen sentir al público distintos aspectos de la gravedad como el vacío, el infinito, la ingravidez, la inestabilidad. Los espectadores están invitados a experimentar estos conceptos que atraviesan la obra.
Una escena de "Poética de gravedad", la obra de Edgardo Mercado.
-¿Es decir que tienen que moverse?
-Absolutamente.
-¿Sí o sí?
-No, todos son muy gentilmente invitados; muchos participan, pero alguna gente prefiere quedarse observando.
Una pregunta sobre el nombre de la obra: ¿por qué Poéticas de gravedad y no Poéticas de la gravedad?
-Fue toda una discusión que tuve con distinta gente. Como la obra trata de los campos gravitatorios, lo correcto sería “de la gravedad”. Pero me gustaba dejar esa ambigüedad de la palabra “grave”, que significa también muchas otras cosas.
Información
Poética de gravedad da su última función este sábado 2 de mayo a las 21.30 en el espacio LABA, Fraga 648, Chacarita.
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