Pasó mucho ayer martes aquí en Cannes, antes de que a la noche las actrices Jane Fonda y Gong Li dieran por inaugurado el Festival.

A la tarde, un radiante, aunque como siempre, vestido de negro, Guillermo del Toro presentó en persona en la sección Cannes Classics El laberinto del fauno que, cumple 20 años de su première en Cannes. Cuesta considerarlo un clásico con tan poco tiempo, pero de esta manera el Festival, que no tendrá mucha presencia hollywoodense, se aseguró arrancar con uno de los mexicanos más exitosos en los Estados Unidos.

Guillermo del Toro recordó que filmar "El laberinto" "fue mi segunda peor experiencia". Foto EFE

“Hace veinte años, hacer esta película fue como ir contra la corriente en todo momento”, dijo Del Toro entrecortando los aplausos (hace 20 años, la ovación tras la proyección registró el récord de 23 minutos de aplausos: ninguna otra película llegó a tanto). Fue la segunda peor experiencia cinematográfica de mi vida, la primera fue Mimic con los Weinstein. Aquello fue horrible”.

Del Toro y "una fucking app"

La película, sobre una niña en la España de los años ‘40, que escapa a la realidad mientras su madre (Ariadna Gil) espera un hijo con un capitán fascista (Sergi López), y en la que Federico Luppi tenía una breve aparición, según el director de Frankenstein sigue teniendo actualidad. “Estamos, por desgracia, en tiempos que hacen que esta película sea más pertinente que nunca, porque nos dicen que todo es inútil para resistir, que el arte se puede hacer con fucking app”, dijo.

El fauno. La película ganó tres Oscar en Hollywood.

También recordó haber llegado a Cannes “justo a tiempo” con la copia de la película y la emoción de recibir la ovación sin precedentes. “No estoy acostumbrado a la adulación. Me cuesta mucho recibir muestras de cariño. Y Alfonso Cuarón, que estaba conmigo en el pasillo, me dijo: ‘Dejá que el amor entre’”.

Si hay algo que queda claro tras la visión del filme es que el miedo es paralizante, y se debe ir contra él, siempre. Del Toro lo expresó en palabras antes de la proyección restaurada, ahora en 4 K: “Lo último que podemos hacer es entregarnos a una de las dos fuerzas: podemos entregarnos al amor o podemos entregarnos al miedo. Nunca, nunca, nunca nos entreguemos al miedo”.

Demi Moore, como en formol

Y por la noche, antes de la película que inauguró la 79° edición de Cannes, la local La Vénus eléctric, comedia de Pierre Salvadori con Anaïs Demoustier, la Natalia Oreiro, francesa (¡cómo se parece!), se presentó al Jurado. Que para el gran público no cinéfilo tiene solo una cara conocida, la de Demi Moore, bañada en formol, que la colocan al lado del Presidente del Jury, el coreano Park Chan-wook (Oldboy).

Demi Moore, miembro del Jurado, y su cintura increíble a los 63 años, en la alfombra roja. Foto Reuters

¿Quién habrá reemplazado a Jacob Elordi, quien por una fractura en un pie tuvo que bajarse de la invitación a ser Jurado? Tal vez el sueco Stellan Skarsgård (Valor sentimental). El Jurado lo confirman equitativamente 4 damas y 4 caballeros, además del o la Presidenta, y se trata de balancear desde rubros profesionales (no todos actores, no todos directores) hasta por continente (de Sudamérica está por primera vez un chileno, Diego Céspedes, premiado el año pasado aquí en la sección Un certain regard por La misteriosa mirada del flamenco).

En su discurso Park no habló en francés ni en inglés sino en su lengua natal, en coreano. Un traductor improvisado en off iba traduciendo, pero las caras de los presentes en la Sala Lumière era de asombro. El único que entendía era Bong Joon-ho (Parasite), que sonreía desde la platea. Diego Luna seguía todo lo que se decía en francés, inglés y coreano con sus audífonos.

Peter Jackson, el descreído de la Palma de Oro

Acto seguido, el gran Peter Jackson recibió su Palma de Oro de Honor de manos de Elijah Wood (como Leo DiCaprio sorprendió el año pasado con Robert De Niro). Wood fue Frodo en la trilogía de El Señor de los anillos que el neozelandés dirigió.

Peter Jackson con su "flequillo" y su Palma de Oro de Honor. Foto Reuters

Jackson dijo no entender por qué le entregaban una Palma de Oro, si él no era “una persona para la Palma de Oro. Hoy cuando desperté aquí, me di cuenta que no me la daban por Bad Taste”, su opera prima, que filmó los fines de semana durante cuatro años, y que trajo al Mercado del Filme en Cannes. “Vine con un fotógrafo y me fui como un cineasta. Vendí la película a 50 países, así que soy un agradecido a Cannes”.

La siguiente vez que pisó Cannes fue para mostrar en un castillo alejado de la ciudad algunos minutos de El Señor de los anillos: La comunidad del anillo, en 2001.

La presidenta del Festival, Iris Knobloch, Peter Jackson y el Delegado General de Cannes, Thierry Frémaux. EFE

Al que no pareció interesarle demasiado fue a Claude Lelouch, que bostezaba de lo lindo.

Cuando la presentadora, la actriz francesa Eye Haïdara, le preguntó si quería acompañarla al centro del escenario, luego de ver un clip de sus películas, Jackson la dejó pagando. "No, dejá, vos hacé tus cositas, que yo me voy a sentar de nuevo”. Lo que siguió fue una interpretación de Get Back, de los Beatles, un guiño a su documental de 2021, por una cantante y una guitarrista.

Jane Fonda, Park Chan-wook, Demi Moore y Eye Haidara, en el escenario de la Sala Lumière. Reuters

Jane Fonda, combativa a los 88 años

Y la sorpresa final fue la de Gong Li y Jane Fonda -una actriz de Oriente, otra de Occidente-, para declarar inaugurada la edición del Festival. Mientras Li repitió en inglés algo que estaba claramente guionado, Fonda, de 88 años, pareció más espontánea al decir “El cine siempre fue un acto de resistencia porque contamos historias. Historias que aportan empatía a los marginados, historias que nos permiten sentir más allá de las diferencias, historias que nos dejan ver que es posible un futuro alternativo. Creo en el poder de las voces, las voces en la pantalla, las voces fuera de la pantalla y, sobre todo, las voces en la calle, especialmente ahora", en clara alusión al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

Y levantando su puño derecho, dio por inaugurado el Festival.