A los 23 años, Luz Gaggi ya atravesó experiencias que a muchos artistas les llevan una carrera entera. Fue finalista de La Voz Argentina, abrió un show de Paul McCartney, recibió una nominación al Latin Grammy y construyó una carrera que empezó a despegar cuando todavía estaba terminando la adolescencia. Todo eso ocurrió en apenas unos pocos años.
Sin embargo, lejos de quedarse en los hitos que engrosan cualquier currículum, la cantante parece concentrada en otra búsqueda. Acaba de lanzar Mientras busco la gloria, su segundo disco de estudio, una obra atravesada por preguntas sobre el éxito, la espiritualidad y el sentido de perseguir determinados sueños sin perderse en el camino.
El título del álbum no es casual. En las canciones aparece una artista que intenta entender qué significa triunfar cuando las métricas de la industria parecen cada vez más inmediatas y efímeras. Luz Gaggi se permite mostrar una versión más relajada y reflexiva de sí misma.
En diálogo con Clarín, habla sobre esa búsqueda personal, recuerda qué aprendió de trabajar con Cachorro López -ex integrante de Los Abuelos de la Nada y destacado productor- y Ale Sergi, reflexiona sobre la exposición temprana y cuenta cómo fue conocer a uno de sus ídolos máximos: Paul McCartney.
Luz Gaggi. A los 23 años, tiene ya hecha una carrera que muchos envidiarían. Foto: Emmanuel Fernández
-El disco se llama Mientras busco la gloria. ¿Qué sería hoy “la gloria” para vos?
-Estuve muy conectada con la parte espiritual y energética. Se ve un poco eso también en Altar, mi disco anterior. Siempre me gustó mucho estar conectada con algo superior a mí. De repente me encontré haciendo este disco tratando de encontrar el éxito que creo que todo el mundo quiere. La gloria no es éxito, es la forma sagrada de llegar al triunfo. Estoy en búsqueda de eso, así que no sé decir bien qué es puntualmente, pero lo siento como la parte sagrada y triunfante de algo que anhelás mucho.
-Tenés apenas 23 años y ya pasaste por un reality, escenarios enormes, premios internacionales y ahora un segundo disco muy personal. ¿Sentís que creciste más rápido de lo normal?
-Sí. Realmente pasan las cosas muy rápido. También siento que vivo mucho el paso a paso y el minuto a minuto. Estoy tratando de centrarme mucho en eso, en cada paso vivirlo bien, pausado y pensado. Capaz sí, pasa todo muy rápido, pero me encuentro viviendo de la manera más pacífica posible.
Luz Gaggi salió segunda en el concurso de talentos "La Voz Argentina". Foto: Emmanuel Fernández
-Tenés una voz muy potente y muy reconocible. ¿Alguna vez sentiste la presión de tener que “estar a la altura” todo el tiempo, llevándote hacia la autoexigencia?
-Totalmente. Y no solo por la gente, sino por mí. Pensaba: “Si la gente me quiso por ser un león en el escenario, tengo que demostrarlo todo el tiempo”. En este disco, Cachorro sacó una parte de mí a la hora de grabar que no había experimentado antes, mucho más relajada. Sin embargo, mi voz y mi ímpetu siguen ahí. Esa autoexigencia en todo lo que es la parte del estudio vocal sigue estando, pero porque quiero seguir mejorando y tengo esa ambición. También está bueno permitirme relajarme de vez en cuando.
-¿Qué aprendiste al trabajar con un productor de la talla de Cachorro López?
-Es un tipazo, convivimos muchos meses. Ir al estudio era una escuela constante, no sólo por Cachorro, que era la mente brillante, sino por su equipo, que son todos científicos increíbles de la música. Están ahí siempre pendientes. Fue una gran escuela, no sólo de producción y de cómo encarar los temas, sino también vocal. Me enseñó mucho. Y me gusta mucho que el disco se haya hecho acá, en la Argentina.
Luz Gaggi dice haber aprendido mucho de Cachorro López, el productor de su disco "Mientras busco la gloria". Foto: Emmanuel Fernández
-¿Y de Ale Sergi?
-Es una máquina, real. Tiene una mente brillante. Fui al estudio y era una nave espacial hermosa. Es todo lo que a cualquier músico o artista le gustaría ver. Él es un nerd de la música y te cuenta cosas interesantísimas. Siento que también fue una gran escuela. El tema que compuse con él fue uno de los más fáciles de hacer, justamente porque fluyó. La energía de Ale es muy especial a la hora de encarar un proyecto.
La exposición y el precio de la visibilidad
-¿Qué cosas te dio la exposición temprana y qué cosas te quitó?
-Apenas salí del secundario me metí en un reality al que le fue muy bien. La exposición era jodida. Pasé a estar, de repente, en boca de muchas personas que no me conocían pero, sin embargo, opinaban cosas lindas o malas de mí. Hay que saber lidiar con eso y tratar de estar lo más equilibrada posible para que no afecte. Por otro lado, algo lindo que me brindó la exposición fue demostrarme que me podía dedicar a esto. Me mostró que había un horizonte copado.
Luz Gaggi dice que la exposición de "La Voz Argentina" era "jodida". Pero que siempre buscó el equilibrio.
Foto: Emmanuel Fernández
-¿Y cómo trabajaste ese equilibrio para que no te afecte tanto lo que digan de vos?
-Con terapia. Mucha terapia. También mucha presencia de mi familia y amigos. Tener un cable a tierra ahí es fundamental, porque son los que verdaderamente te conocen. Estamos en un mundo y en un momento en el que todo el mundo puede decir todo, que está bien. Pero debería haber un límite.
-Además, de repente volvió a opinarse de los cuerpos...
-En la industria musical, que es lo que a mí me toca, se está satisfaciendo mucho el estereotipo muy perfecto de las cosas. Le hace falta un poco de deformidad, un poco de algo exótico, que no esté estéticamente lindo y prolijo. A mí no me molesta ni me pesa ocupar ese lugar. Siento que, de hecho, es necesario mostrarme real.
Yo entiendo quién soy y entiendo también que me cuido, que entreno y que cuido mi salud. Entonces no me afecta lo que digan, porque sé qué hago para estar viva y saludable. Alguien que te comenta “gorda boluda” es probablemente una persona que se siente mal consigo misma. Si le molesta algo mío, es porque tiene algo de eso muy impregnado. Yo seguiré con mi camino haciendo feliz a quienes tengan que ser felices.
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La participante volvió a brillar en la última gala del certamen de TELEFE.
-¿Te pesa que mucha gente todavía te identifique primero por el reality y no por tu obra?
-Por suerte últimamente eso disminuyó un poco. Justo me está pasando que me empezaron a reconocer por la canción Avión a Madrid. De igual forma, si me dicen “la chica de La Voz”, sigue siendo parte de mi camino. No lo voy a borrar jamás y lo agradezco un montón. Si escuchan mi música o si escuchan mi voz en algún lado, me sigue haciendo muy feliz.
-¿Qué tan difícil es para vos sostener la autenticidad cuando las exigencias de la industria a veces te dicen lo contrario?
-Creo que uno tiene que hacer que convivan lo mejor posible. Por suerte tengo un equipo que sigue mis ideas muy fielmente. Obviamente escucho cuando quiero aprender y cuando sé que hay consejos muy buenos del otro lado. Pero no me transformaría en alguien que no soy para conseguir un objetivo.
Luz Gaggi dice no preocuparse por los "haters" que opinan sobre su cuerpo. Foto: Emmanuel Fernández
-Hoy, para los músicos, las redes sociales son una herramienta de difusión muy fuerte. ¿Cómo te llevás con eso?
-Me gusta mucho lo que se genera a la hora de crear comunidad. Pienso que alguien que no está tan cerca mío, gracias a las redes me conoce y escucha mi música. Por otro lado, parte del juego de la música también es comunicar lo que hacés ahí y trato de hacerlo lo mejor posible.
-¿Cómo fue abrirle el show al mismísimo Paul McCartney?
-Fue increíble desde el primer momento en el que me eligieron para hacerlo. Me enteré una semana antes. Nos preparamos mucho porque tenía miedo. Era un público que iba a escuchar a Paul McCartney y tiene el oído acostumbrado a la excelencia total. Sin embargo, siento que lo pude disfrutar de una manera muy copada. Lo pude conocer a él y terminó siendo un tipazo. Salió de su camarín como un tío copado y nos saludó. No pierde la humanidad ni el respeto por los otros artistas. Me felicitó y me estrechó la mano.
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