En Chivilcoy, la ciudad ubicada al noroeste de la Provincia de Buenos Aires -a unos 160 kilómetros de la Capital Federal-, existe una plaza dedicada exclusivamente a Luis Alberto Spinetta. Además de estar colmada de murales que replican las tapas de sus discos, tiene una instalación animatrónica difícil de encontrar en otra parte del mundo. Se trata de La Nave Spinetta, un artefacto que simula ser una nave espacial y funciona como un reloj cucú, que al dar la hora abre su escotilla y deja ver dentro una figura en tamaño real de Luis Alberto que se mueve al compás de alguna de las más de 500 canciones de su repertorio.

Quien ideó y llevó adelante este proyecto es Diego Manusovich, un licenciado en Ciencias de la Educación de 56 años que durante la pandemia recurrió a los conocimientos en electrónica que la escuela técnica secundaria le había dado, y recuperó su viejo hobby: fabricar artefactos que combinan arte y tecnología.

“Primero hice un veladorcito temático de Harry Potter para mi hija - cuenta -, donde ella carga su celular y además, si apretás un botoncito, Harry vuela en su escoba con la música de Howard sonando y también tiene una compuerta secreta donde está Voldemort escondido”. En el taller que tiene en su casa continuó ese trabajo con otro velador de similares características pero con el personaje de El Zorro, y así siguió hasta llegar a una colección de alrededor de 12 piezas que más tarde expuso para la Municipalidad local.

Tras el éxito de esa pequeña muestra se propuso llevar adelante un plan más ambicioso: “Crear mi primer proyecto público”. Manusovich relatq: “Ahí se cruzó también mi vocación spinetteana. Desde los 12 años soy un gran devoto de Luis Alberto, y pensé que quería compartir las cosas que me dan energía en esta vida, y una de ellas es el placer de escuchar una y otra vez su música en todo su recorrido. Se me ocurrió hacer una escultura temática, un artefacto animatrónico a escala sobre Luis Alberto Spinetta”.

La odisea empezó a principios de octubre de 2025 y gracias al empeño y al trabajo de un equipo de 30 personas logró terminar a tiempo la construcción de La Nave para poder inaugurarla el día en que “El Flaco” hubiera cumplido 76 años. El 23 de enero de 2026, el Día Nacional del Músico, se descubrió esta pieza que mide unos 4 metros de alto por 3,5 de ancho, y está montada sobre una pared a una altura considerable para que todos puedan apreciarla.

Lleno de orgullo, Diego menciona a las personas que donaron su trabajo y su tiempo para colaborar en la obra que implica, desde la cara del músico esculpida por el artista Marcelo Mosqueira, hasta el diseño artístico de su colaborador Agustín Valenciano - “quien le dio sentido e hizo todo lo que es la máscara de la nave, con todo su arte tecnológico y simulando la estética steampunk e industrial que queríamos darle”-.

La Nave Spinetta y su creador, Diego Manusovich. Foto: Gentileza Guillermo Sólimo

También destaca el trabajo informático y de programación realizado por otro de sus secuaces, Guillermo Sólimo, hasta la donación de la peluca que viste la cabeza del muñeco de Spinetta realizada por ALCEC (institución conocida por donar pelucas a mujeres con enfermedades oncológicas).

Una disquería de Cabildo, lejos de Chivilcoy

Pero para entender el origen de esta locura hay que retroceder más de cuarenta años en la biografía de Diego. ¿Cómo nació su amor por la obra de Spinetta? “Nosotros somos 5 hermanos” - empieza -, y yo soy el segundo. A mis 12 años mi hermano mayor, Pablo, comenzó a estudiar en un conservatorio de música y cuando volvía de sus primeras clases nos contaba que sus compañeros le hablaban de Luis Alberto Spinetta. Lo mencionaba tanto que se convirtió en un murmullo nuevo que se coló en nuestra casa”.

Diego Manusovich conoció la música de Spinetta gracias a su hermano mayor.

“Me acuerdo que un sábado viajé a Buenos Aires para una consulta médica, cuando salí empecé a caminar por la Avenida Cabildo y en un momento entré en una galería y al fondo había una disquería. Recuerdo pararme en la vidriera y ver frente a mí un cassette de Pescado Rabioso, el primer disco, Desatormentándonos. Tenía unas monedas en el bolsillo así que lo compré y se lo regalé a mi hermano”, relata.

Manusovich rememora que al volver de esa visita a la Capital, junto a su hermano Pablo pusieron el casete en un grabador portátil. Según sus propias palabras: “Me produjo una sensación volcánica, me fascinó. Ese rock desenfadado de Luis con una poesía extraña, rara, con ese desenfreno y esa poética tan local. Me pareció hermoso. Y ahí empezó el viaje”, sentencia.

“Empezamos a comprar más casetes, después una tía nos regaló una bandeja de discos con un amplificador valvular y dos bafles. Comprábamos vinilos y cada vez que llevábamos uno nuevo a casa, era una ceremonia. Es mi artista de cabecera, de modo que en este emprendimiento pude unir varias pasiones antiguas”.

Como educador, Manusovich destaca que también le fascina lo colectivo, y por eso decidió ubicar La Nave Spinetta en un espacio público, para que no sea una mera pieza colgada en una pared, sino una obra con la que la gente pueda conectarse. Destaca que la plaza está en la intersección de la Avenida Ceballos y la calle San Lorenzo -a dos cuadras de la principal de Chivilcoy- , y se está transformando en un espacio de “anclaje temporal, algo así como de realismo distópico”.

La Nave Spinetta tiene una figura en tamaño real de Luis Alberto que se mueve al compás de alguna de las más de 500 canciones de su repertorio. Foto: Gentileza Guillermo Sólimo

En su explicación, resalta que “en la era en que todos estamos tan atados a la inmediatez y a la costumbre de apretar botones y lograr lo que queremos, en este caso hay que esperar. La gente va con su mate y sus celulares preparados a esperar a que se haga la hora en punto a ver qué pasa. Y esto genera un mecanismo casi romántico para la época”.

Pero la cosa no se limita a un simple objeto (por más complejo que sea su mecanismo interno), sino que además se vienen organizando distintas actividades culturales siempre centradas en la obra de Spinetta. La banda tributo Y que siga la melodía brindó hace poco un show de más de dos horas, y en los próximos días participará, con transmisión en vivo desde la plaza, de una jornada de lectura organizada por Red Solidaria donde recitarán poemas del único libro que Spinetta editó, Guitarra Negra (1978).

De a poquito vamos dándole un sentido más profundo a la plaza. Queremos que se convierta definitivamente en un espacio cultural, musical, siempre con el enfoque de homenajear a Luis Alberto Spinetta. Queremos atrincherarnos en ese foco cultural que nos gusta y nos apasiona”, dice Diego Manusovich.

Sin ruidos molestos y con el wifi de un vecino

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La Nave Spinetta, en Chivilcoy

Pero, ¿qué más se puede contar de este artefacto que, por default, remite a las almas spinetteanas a El anillo del Capitán Beto? Diego estuvo atento a todos los detalles, incluso, a no generar ruidos molestos por las noches: como La Nave funciona las 24 horas y cuenta con un avanzado diseño tecnológico, la programó para que después de las 10 de la noche el volumen baje al 50% y no perturbe el descanso de los vecinos.

Un párrafo aparte merece mencionar aquella anécdota que cuenta que como La Nave Spinetta requiere conexión a internet para seleccionar las canciones, hasta hace poco un generoso vecino le permitió conectarse a la red de su hogar para lograrlo. En cuanto la empresa proveedora del servicio a nivel local se enteró, decidieron brindarles el servicio de manera gratuita, aunque mantienen la red del vecino como back up.

Al ser consultado sobre el mantenimiento que requiere la estructura, Manusovich admite: “Hicimos muchos ensayos y muchas pruebas para que todo funcione bien. Estamos en una vigilia atenta, porque en definitiva todo se va deteriorando, pero vamos haciendo innovaciones y tenemos planificados los próximos 2 años y medio.”

En ese marco hizo hincapié en que, como parte de esa estrategia, lanzó un sistema de membresía para que quien quiera participar con donaciones, lo haga desde www.navespinetta.com.ar.

La Nave Spinetta está en la Avenida Ceballos y la calle San Lorenzo, a dos cuadras de la principal de Chivilcoy. Foto: Gentileza Guillermo Sólimo

En esa dirección, el spinetteano más ilustre de Chivilcoy adelanta que pronto implementarán una aleta para que a un costado de la nave se despliegue una pantalla desde donde se puedan seguir las letras de las canciones que marcan las horas. Pero además, desde la Municipalidad prometieron plantar árboles y seguir instalando otros artefactos animatrónicos para perfeccionar la estética “steampunk” (un subgénero de la ciencia ficción y movimiento cultural que imagina un mundo donde la tecnología y la sociedad del siglo XIX evolucionaron utilizando energía a vapor en lugar de electricidad) que imaginaron.

Entre sus vivencias más preciadas con la música de “El Flaco”, Diego Manusovich atesora aquella vez en 1984 cuando fue a ver tocar a Spinetta Jade a Barrancas de Belgrano y tocaron Bajo Belgrano, y también destaca el épico concierto con las Bandas Eternas en el Estadio de Vélez a finales de 2009.

Sin embargo, lo que más destaca, es cómo influyó su música en su vida: “Más allá de las vivencias ocasionales, cuando pasa mucho tiempo esa poesía termina constituyendo la mirada del mundo de uno, las sensibilidades, las formas de narrar, de intercambiar miradas y vínculos con los demás seres humanos. Finalmente hay artistas que nos van constituyendo y van moldeando nuestras personalidades, nuestras formas de entender esta vida tan especial que estamos viviendo”.

Y no es para menos si miramos el recorrido desde aquel niño de 12 años que descubrió un casete de Pescado Rabioso en una vidriera, hasta el educador que emprendió un proyecto que involucra a toda una comunidad y sigue generando curiosidad. “Los nenes chiquitos le preguntan a los padres que los traen a la plaza quién fue Spinetta y cuando llegan a sus casas les piden que les pongan su música. La Nave Spinetta genera esa curiosidad en gente que nunca escuchó un tema suyo, y esto también es reconfortante”.