Veníamos recordando la vez que Luis Alberto Spinetta hizo Seguir viviendo sin tu amor dos veces seguidas en un mismo recital. Ocurrió cuando presentó Pelusón of Milk, el disco que sacó en 1991. La canción -uno de sus pocos hits radiales- ya estaba sonando por todo lados y la gente saltaba en las butacas. “El tema terminó, Luis marcó un, dos, tré, cuá y empezó de nuevo. Debe ser un caso único en la historia de la música”, sonríe.

Si bien primero fue su amigo y después tuvo el privilegio de grabar en su último disco, Dhani Ferrón, de él se trata, es el sobreviviente de la última banda de Spinetta. No es una cara conocida, quizás por eso, todo un caballero, nos envía por mail un CV donde podemos leer: “Bajo, guitarra, voz, producción artística”, dando a entender que es un músico con oficio.

Cuarenta años de trayectoria. Colaboraciones con David Lebón, Jairo, Alejandro del Prado, Emilio del Guercio, Lito Epumer, Billy Bond. En 2010 fue una de las tres patas de Los Amigo, donde Ferrón tocaba el bajo junto al Flaco y al histórico baterista de Almendra, Rodolfo García. Hablamos del último registro de estudio de Spinetta en vida.

En 2009, sin embargo, su nombre figuró acreditado a funciones completamente ajenas a sus características. “Equipo de producción de Las Bandas Eternas”, se leía en la identificación del memorable concierto en el estadio de Vélez.

"No quiero un remisero"

En Luisito, el libro Jorge Kasparian, Ferrón cuenta lo siguiente: “Hasta antes de Bandas Eternas siempre íbamos con Juanca Giacobino, iluminador y manager de Luis, en mi auto, yo tenía un viejo Mazda que se le levantaban los foquitos. Luis amaba los autos japoneses y le encantaba mi Mazda. Siempre íbamos en mi auto a los conciertos o a lugares donde tenía que ir Luis. Recuerdo un viaje muy lindo al homenaje del maestro Carlos Fuentealba. También íbamos a la cancha de River, etc. Y cuando llega lo de las Bandas Eternas, Luis pidió que yo lo llevara a los ensayos porque no quería manejar, sólo se quería concentrar para ensayar. Juanca me dice eso y yo acepto encantando, por supuesto, soy el remisero número uno, ningún problema. Juanca le decía “Te pongo un remisero”. Y Luis: “No quiero un remisero con un auto parado en la puerta, quiero me lleve y me traiga Dhani”.

Fue su mano derecha por las calles porteñas. Todos los días, desde el mediodía hasta la noche, pasaba a buscar al Flaco por su casa/estudio de la calle Iberá para llevarlo a lo que había sido un viejo galpón abandonado al borde de la estación Saldías, a pocas cuadras de la Villa 31, ahora transformado en una formidable sala de ensayo.

Spinetta y Dhani Ferrón, en un ensayo de Los Amigo.

-¿Suspendiste tu vida por eso?

-Sí, totalmente. Me dediqué a Luis y hasta tuve la idea de algo que se convirtió en rutina de entonces. Le dije: “¿Querés que nos demos una vuelta por Arribeños? (la casa natal)”. Y él me decía: “Me harías muy feliz, estaría bueno”. Pasábamos, él le daba un beso a Luis Santiago, su papá que ya estaba enfermo en la cama, le daba un beso a Julia, su mamá, nos quedábamos un ratito y después seguíamos. Era todos los días, de lunes a viernes. Yo pasaba a buscarlo a la mañana, me quedaba viendo los ensayos de Las Bandas, ¡una locura! y cuando él ordenaba, nos volvíamos.

Por aquellos días, Ferrón tocaba en su banda 4º Espacio, producía discos para Valeria Lynch y, entre otras cosas, era sesionista de Jairo. Sus comienzos como músico profesional, en 1985, junto a Alejandro del Prado, ya habían quedado lejos y se alternaban con su otro rutina: Dhani es psicólogo.

“Me acuerdo que Luis estaba de muy buen humor. A veces paraba y me decía: “Te tengo que pedir un favor enorme. ¿No me conseguís una cafetera francesa?”. A él le gustaba un café determinado que ahora no recuerdo el nombre.

-¿Cómo lo conociste?

-Yo vi Almendra en Obras, en el ‘79, y dije: quiero esto, quiero ser músico. Así empecé a amarlo. Uno de mis temas preferidos es Los elefantes. Luis daba conciertos en el ‘79, ‘80 u ‘81 donde tocaba solo con la viola, con la Ovation, y siempre que hacia Los elefantes me volaba la cabeza. Decía, ‘Bueno, vamos a hablar de los paquidermos’ y se mandaba con ese tema increíble”.

Dhani Ferrón llevaba a Spinetta ida y vuelta de los ensayos de Las Bandas Eternas. Y al regreso pasaban a saludar a los padres del Flaco. Foto: Ariel Grinberg

2001, el encuentro

La relación personal llegó con el nuevo siglo y gracias a su banda, donde además de Ferrón tocaban Nicolás Pauls y Matías Camisani.

“A Patricia, ex mujer de Spinetta, le gustaba 4º Espacio y habitualmente venía a vernos. También venían Cata y Dante, sus hijos. Por ese vínculo fuimos a grabar un demo a La Diosa Salvaje, el estudio de Luis. Él estaba de viaje en los Estados Unidos, pero cuando vuelve nos encuentra tocando y se entera de que estábamos por entrar a grabar el primer disco. Ahí, de manera completamente desinteresada, nos ofrece su lugar. Esto fue en julio de 2001. A partir de ese momento empiezo a frecuentarlo y la relación va creciendo sin parar con los años.”

Ahora, esta tarde, estamos en su casa de San Fernando. Ferrón recibe un mensajito de teléfono y sonríe. “Es el Ruso, David Lebón -comenta-. Me escribe para decirme que me ama. Todos los días me escribe. Un ser humano increíble… Perdón, ¿en qué estábamos?”

Dhani tiene el aspecto de todas las relaciones diurnas que frecuentaba Spinetta. Se parece a los personajes -llamativos, por cierto- que fuimos descubriendo en los libros spinetteanos de Jorge Kasparian: un tal Pototo, célebre amigo dentista, un mecánico fanático de River, el dueño de una casa de instrumentos musicales, Juan Carlos Diez, autor de Martropia, un jefe de Cuentas Corrientes de un banco, el panadero de Villa Urquiza, una profesora de inglés y así.

Dhani Ferrón, con el disco de Oro que ganaron por "Los Amigo", el disco póstumo que grabó con Luis Alberto Spinetta. Foto: Ariel Grinberg

En otras palabras, Ferrón no es ningún Syd Barret. Vive del rock hace años, pero tiene pinta de ser un vecino que cayó de casualidad en un recital. No parece condenado a actuar con una máscara. En el barrio de Zona Norte, recién afeitado, perfumadísmo y con su mujer casi 20 años más joven, nos cuenta que reparte su tiempo entre proyectos propios y bandas dedicadas a mantener viva la obra de Spinetta. A 18' es una y la otra, junto al histórico baterista Black Amaya, se llama Espíritu Pescado.

Todo por Rodolfo

“Para mí, Luis fue una de las personas más sencillas que conocí. Si algo no existía era esa cuestión de la estrella, del ego, todo eso Luis lo detestaba. Vivía como un vecino del barrio, simple como todos. Nos sentábamos en el umbral de la calle y él saludaba. Para mí era un placer, pero en algún momento me caía la ficha: estoy con Spinetta. Eso era inevitable. Y lo mismo me pasaba con Rodolfo García, que para Luis era como su padre musical. El quiso hacer Los Amigo por y para Rodolfo.

-¿Por qué?

-Porque cuando se juntó Almendra en Las Bandas Eternas hubo quilombo con Edelmiro (Molinari) y con Emilio (Del Guercio). Quilombos de guita, pero por favor no entremos en detalles. Luis se quedó muy dolido por eso. Almendra tenía, después de las Bandas Eternas, la posibilidad de hacer otras presentaciones. Las Bandas Eternas trajo un conflicto grande. Emilio dijo algo así como: mientras esté Almendra, Almendra vale un dinero determinado. Edelmiro pensaba parecido.

Rodolfo, en cambio, creía que el concierto de Las Bandas Eternas era un recital de Luis donde Almendra funcionaba como invitado. Fue un lío al punto de que Almendra casi no entra en Las Bandas Eternas, incluso hubo temas que sólo ensayaron Luis y Rodolfo. Si bien la idea era seguir, pasó lo que pasó y Luis se plantó: ‘Listo, Las Bandas Eternas se terminó, pero hay que seguir tocando por Rodolfo’. Sin Almendra, Rodolfo no tenía banda y él quería que Rodo siguiera tocando.

La presentación del disco póstumo de Luis Alberto Spinetta, "Los Amigo". Valentino Spinetta, Catarina Spinetta, Dhani Ferrón, Rodolfo García, Vera Spinetta t Dante Spinetta. Foto: Néstor García

Dos días en la vida

Las Bandas Eternas tal vez haya sido la última efeméride de Luis Alberto Spinetta. Un show enorme en todo sentido: 37 mil personas en la cancha de Vélez, un 4 de diciembre de 2009, donde se reunieron Almendra, Pescado Rabioso, Invisible, Jade y Los Socios del Desierto. Además tocaron Charly García, Fito Páez, Gustavo Cerati, Ricardo Mollo, Juanse.

Los Amigo es lo que siguió. Hablamos del primer y único disco de la banda homónima, formada como un proyecto grupal por Spinetta, luego convertido en disco póstumo. Se grabó el 4 y 5 de marzo de 2011 en los estudios La Diosa Salvaje y salió a la venta el 27 de noviembre de 2015. Se registraron cinco canciones de Spinetta, además de dos instrumentales espontáneos acreditados a todos los miembros de la banda.

“El viernes 4 de marzo de 2011, hicimos todas las tomas y todas las bases. Todos los temas son de una toma, no hay overdubs, no hay nada, lo que se escucha es lo que se grabó de una, en vivo, los tres juntos. El día sábado Luis puso las voces. Así fueron los dos días”.

El nombre del último saludo del Flaco lo puso Aníbal "la Vieja" Barrios, notable asistente de escenario del Flaco, quien sugirió textual: "Los amigo", sin la “s” final del plural. “Al principio éramos Los Titos, hasta que Rodolfo nos mostró en su celular una foto que había sacado de un grafiti en una pared que decía Los Titos, Rock. Entonces, durante una de las grabaciones, Luis le preguntó a la Vieja cómo deberíamos llamarnos y él, mientras ordenaba unos cables, se despachó sin mirarnos: ‘Los Amigo’. Y así quedó”.

En una pared del living de la casa de Ferrón está el Disco de Oro enmarcado. Hay fotos y elepés de Spinetta por todos lados.

Rodolfo García y Dhani Ferrón en la presentación de "Los Amigo", el disco póstumo de Luis Alberto Spinetta. Foto: Néstor García

-¿Es cierto que el álbum de "Los Amigo" es uno de los más vendidos de Spinetta?

-En 2016 ganó el Premio Gardel de Oro y fue elegido como Disco del Año. También ganó en las categorías Album Grupo de Rock y Diseño de Portada. En la compañía estaban recontentos porque en la Argentina era el disco más vendido, superando al de Adele jajajá. En la primera semana vendimos 40 mil copias y después fuimos disco de oro.

Es Dhani con hache porque -explica- hay tres Daniel Ferrón en el mundo que son músicos, entonces dice que no podía armarse ni una dirección de hotmail. Matías Camisani, un amigazo total, que viaja a la India a cada rato, le puso esa “h”. Y el seudónimo quedó.

-¿Qué sentiste cuando te convocaron a vos para formar el trío? ¿Qué pensaste en ese momento?

-Primero me llamó Rodolfo y enseguida, Luis. “Vas venir a tocar con nosotros, Dhani”. Lo último que Luis grabó lo hizo con Rodolfo y conmigo. La última vez que cantó lo hizo con Rodolfo y conmigo. Nosotros nos enteramos antes que nadie de la enfermedad. La noche previa a ver al médico para que le den los informes, estuvimos tocando. El ya estaba con mucho dolor. Era un dolor en el hombro. De hecho se operó porque pensaba que era el manguito rotador. No podía levantar la silla, no se podía colgar la viola. Le hacen otros estudios y ahí salta la cosa. Nos juntábamos religiosamente una vez por semana. Al día siguiente él nos manda un WhatsApp: “Si ustedes son mis verdaderos amigos, les pido que esto quede entre nosotros”. No era el manguito rotador, era un cáncer de pulmón. Así nos enteramos con Rodolfo.

-¿Dejaron de ensayar?

-Ahí mismo se corta todo. Nosotros habíamos grabado el disco en marzo de 2011. En julio de 2011 pasa esto, nos enteramos de la situación y nunca más volvemos a tocar. Luis muere el 8 de febrero de 2012. El disco sale finalmente en 2015. Si esto no se hubiera desencadenado, el proyecto, lo que Luis deseaba, era salir a tocar como grupo soporte de Amel, la banda de su hermano Gustavo.