A veces un final es un comienzo renovador. Un canal necesario que auspicia en ocasiones de motor. Pero en tiempos de revival al por mayor -extendido a historias con décadas de haber bajado el telón- es la ficción hoy su foco absoluto de concentración. Y aunque algunos cuentos solo merecen ser contados sin trazos que destiñan su lienzo original, otros pocos, de naturaleza angelada y arenga eterno, siempre pueden derivar en nuevos.

Así llegó, y se retira, Margarita: la aggiornada serie juvenil que -a 20 años de su hit predecesor y desde este 24 de agosto por HBO Max y con 20 episodios, lanzados de a 5- emite su tercera y última temporada. Concluyendo una cruzada que en ruta a retomar su veta más nostálgica (su siempre as bajo la manga) despierta ese guiño que desde su primera entrega prometió este spin-off de Floricienta.

Y que ya en sus primeros dos capítulos -como el final de la segunda temporada anticipó- apunta todos los cañones a al regreso de un maduro Fabio Di Tomaso (Máximo Augusto Calderón de la Hoya, alias el Conde) como anzuelo.

Personaje todavía con fandom activo y por fuera de las historias satélites de la protagonista y atolondrada hija de Floricienta -que, hasta el final, nunca descree de las bondades de la magia y el amor- él es la sortija de alto impacto que dará cierre al último tramo de la ficción.

Mora Bianchi sobre la serie, que tuvo un pre estreno en el DOT: “Todos lloramos. Va a estar increíble. Todo cierra perfecto para un final feliz donde Margarita se decide y se define”

Casi como un anexo de su entrega anterior, encabezada por Mora Bianchi, Franco Yan, Toti Spangenberg, Isabel Macedo, Mateo Belmonte, Lola Abraldes, Benicio Gravier y con libros de Leandro Calderone, la vuelta de la superproducción de Cris Morena continúa exactamente donde se quedó. Y amparada en su etapa de definición -y redención- redobla futuras batallas entre héroes y villanos (algunos más silenciosos) con la mitad de capítulos que su temporada inicial pensados para maratón.

La trama que se viene

En ese núcleo oscuro aunque con diferente misión, serán Macedo y Claudio Garófalo quienes contraataquen, siendo en un primer pantallazo los únicos malvados libres de prisión. Todo esto en un viaje cargado de símbolos que remontan a huellas de otros tanques con ADN de su autor (vuelve Benjamín Rojas) asentando alianzas, misterios y roles enmascarados con giros hasta en los triángulos románticos, también con su tiempo de revancha y algún corazón roto por decantación.

El elenco de Margarita se despedirá con un show en vivo el 17 de diciembre, una vez que la serie ya haya completado su camino en el streaming.

La música, bastión elemental, también retoma su centralidad como un pasaje más a las distintas eras de Cris con guiños vintage, covers y soundtrack inédito de colección. Que ya desde la temporada anterior se dio el lujo de aggiornar un Jugate en tiempos de IA (factor que sigue muy presente) y canales de streaming.

Y, si de cerrar ciclos se trata, no es casual que la aparición del “Condorito” en una acomodada celda de máxima seguridad en Kricoragán potencie todavía más la incógnita mayor y sus diferentes teorías sin pistas concretas en lo que va de la ficción: el paradero de Floricienta (aunque oficialmente se habló de su no participación en el proyecto) en esta o en otra dimensión.

Con más carcajadas que marco de adiós (tal vez, porque todavía los espera un Campo de Polo el 17 diciembre para sellar el último last dance) se citó al elenco titular una semana previa al estreno junto a algunos niños y prensa especializada para una última proyección. Cosa que en tiempos pasados hubiera sido imposible de lograr en cualquier shopping porteño producto del furor exacerbado de “los chicos Cris” con seguridad y vidrios blindados por protección.

Fabio Di Tomaso y el regreso del Conde, que el propio actor adelanto en sus redes.

Y entre cruces codiciados como el de Macedo y Fabio, ahora padres con hijos que acompañan en primera fila su emoción, o el del hijo de Romina Yan con la hija de Agustina Cherri (que acompañó a Nilo Pauls en su debut como actor) se generó más un reencuentro nostálgico por definición.

“No estoy preparada para ver por última vez a Mora siendo Margarita”, dice algún mensaje aislado en redes que, casualmente, se repite entre butacas del cine del Dot donde a las 19 de un martes típico invernal Clarín asistió. Testigo del magnetismo de la actriz de La Plata en la red carpet naranja, pero también del foco centralizado en las eternas villanas, matcheadas hasta en su total-black, la ex Casi Ángeles Mery del Cerro y un maduro “Condorito”, que guardó el secreto del regreso con rodaje en Uruguay durante un año entero.

La palabra de las protagonistas

"Hoy se me caían las lágrimas porque ya despedí a Delfina hace más de 20 años. Y la posibilidad de volver a contar este cuento, como si fuera un papel en blanco, me tiene feliz y agradecida", dijo Macedo en la premiere del DOT.

Completando tripulación y cual reencuentro efusivo de egresados, el elenco joven de OM (Otro Mundo, el emprendimiento de Cris) despidió con arenga y gritos en la oscuridad de sala el ciclo, para muchos iniciático en la ficción. Entre ellos Nilo Pauls y Benicio Gravier (personaje que despertó suspiros pelados en la proyección) que aunque no pertenecían a su codiciado semillero, fueron elegidos “al estilo Cris” sin aviso o previa planificación.

“Hoy se me caían las lágrimas porque ya despedí a Delfina hace más de 20 años. Y la posibilidad de volver a contar este cuento, como si fuera un papel en blanco, me tiene feliz y agradecida. Ya estoy medio emocionada de nuevo, ¿y vos?”, dijo Macedo a micrófono abierto y Bianchi, para muchos la eterna Margarita aunque se baje el telón, coincidió: “Todos lloramos. Va a estar increíble. Todo cierra perfecto para un final feliz donde Margarita se decide y se define”.

Y aunque el comienzo del final ya empezó a asomar, hablar de despedidas en el universo Cris nunca es sellar nada con candado. Tal vez, porque los cuentos de hadas tienen siempre un margen de excepción. O un buen guionista dispuesto a desempolvar la magia si el cuento vale la pena.