Ruben "El Negro" Rada murió este miércoles a los 83 años en Montevideo, luego de permanecer internado durante un mes a raíz de una neumonía bilateral, según informó su familia.

Nacido en Montevideo en 1943, el uruguayo creció lejos de cualquier comodidad. "Vivía en un rancho y éramos siete en una sola pieza. Mi madre, mi tía, que era melliza de ella, mis hermanos, mis primos y yo. Cuando llovía era espantoso porque se llovía todo", recordó en una entrevista con Clarín en 2024. Sin embargo, asegura que nunca soñó con hacerse rico. "Me sentaba en la vereda de enfrente con un cuaderno y me ponía a escribir. El sueño de ser millonario nunca lo tuve. Yo quería trabajar, tocar mi música. Era un tipo feliz", contó.

Rada encontró en el carnaval y en las comparsas afro uruguayas el punto de partida de su identidad artística. Con apenas diez años integró Morenada, una de las comparsas históricas de negros y lubolos, y durante la adolescencia pasó por murgas y formaciones candomberas que le permitieron absorber el ritmo y la tradición que más tarde convertiría en el corazón de su obra.

Aquella formación popular resultó decisiva para comprender el rumbo de un músico que nunca renegó de sus raíces y que hizo de ellas el motor de toda su búsqueda creativa.

Su primera gran irrupción llegó en la década de 1960. Tras destacarse como cantante en The Hot Blowers, encontró en El Kinto el espacio ideal para ensayar una revolución musical. Junto a Eduardo Mateo y otros referentes de la época impulsó el surgimiento del candombe beat, una fusión inédita que incorporó instrumentos eléctricos y estructuras propias del rock a los ritmos afro uruguayos.

Ruben Rada presentándose en la playa de La Paloma en Rocha (Uruguay) en 2020. Foto EFE

Esa vocación innovadora alcanzó un nuevo nivel con Totem. Aunque la banda permaneció activa apenas unos años, su influencia fue enorme. La combinación de rock, música latina, jazz y candombe produjo algunas de las obras más ambiciosas de la historia del rock uruguayo.

Durante los años siguientes amplió todavía más sus horizontes. Su participación en Opa junto a Hugo y Osvaldo Fattoruso, especialmente en el emblemático álbum Tiempo mágico, lo acercó a las corrientes internacionales del jazz rock y confirmó que el candombe podía convivir con las tendencias más sofisticadas de la música contemporánea. De aquella etapa surgió además Montevideo, una de las composiciones más representativas de la cultura uruguaya.

La carrera solista le permitió desplegar todas sus facetas. Grabó discos fundamentales en Uruguay, la Argentina y los Estados Unidos, atravesó momentos de enorme reconocimiento y también etapas de escasa visibilidad. Sin embargo, nunca abandonó la exploración artística. A diferencia de otros músicos de su generación, Rada se negó a repetirse. Cada proyecto significó una nueva búsqueda, ya fuera en el jazz, la murga, la música brasileña, el pop o el rock. Un músico completo.

Ruben Rada tiene una trayectoria musical que incluye 40 álbumes oficiales entre discos de estudio, en vivo y colaborativos. Foto Guillermo Rodríguez Adami

Su regreso a Uruguay en la década de 1990 marcó una nueva consagración. Álbumes como Montevideo, Black y Quién va a cantar lo acercaron a públicos masivos sin resignar profundidad artística. A partir de entonces logró convertirse al mismo tiempo en un referente de culto para músicos y en una figura popular capaz de sonar en radios, teatros y festivales de toda la región.

Pero reducir a Rada al papel de músico sería insuficiente. Fue también actor, humorista, conductor de radio y televisión, escritor y creador de una exitosa obra para públicos infantiles. Ese perfil multifacético contribuyó a convertirlo en una personalidad cultural única, capaz de trascender el ámbito estrictamente musical.

El último álbum de Ruben Rada fue "Gamurgatrónica", de 2025. Foto: Rolando Andrade Stracuzzi

A lo largo de su vida recibió innumerables reconocimientos, entre ellos el Grammy Latino a la Excelencia musical, una distinción que sintetizó el alcance de una carrera excepcional. Sin embargo, su mayor premio fue haber logrado que el candombe dejara de ser exclusivamente una tradición local para transformarse en un lenguaje universal.

Con su muerte, queda una obra inmensa, innovadora y profundamente original, que seguirá explicando quién fue Ruben Rada, el hombre que tomó el pulso del candombe y lo proyectó hacia el mundo.

POS