El MV Hondius navega hacia a Países Bajos, donde se prevé que amarre en el puerto de Roterdam, el domino, tras un viaje de seis días desde la evacuación de los turistas, en las Islas Canarias. Pero por más que reine el silencio en los camarotes de un crucero pensado para miles, y que ahora solo lleva a un puñado de personas, mayoría de tripulantes filipinos, el ruido que generó por el brote de hantavirus, que provocó tres muertes, se escucha con mas fuerza lejos de esas aguas.

El Ministerio de Sanidad de España informó este martes que el español que había dado positivo en una primera PCR volvió a arrojar el mismo resultado en un segundo test, por lo que se considera confirmado su contagio y la cifra asciende a 11 infectados por hantavirus. El hombre tuvo febrícula durante la noche y dificultades respiratorias.

A la par, el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, aseguró que puede haber más contagiados entre quienes estuvieron a bordo, aunque minimizó la posibilidad de “un brote mayor”.

El joven italiano de 25 años que está en cuarentena en su casa tras haber viajado en el mimo vuelo de Johannesburgo a Ámsterdam en el que, durante unos minutos, coincidió con la mujer neerlandesa que posteriormente falleció a causa del virus, desmintió en una nota publicada por el diario italiano Corriere della Sera, tener síntomas compatibles con hantavirus.

Las autoridades sanitarias de Finlandia también pusieron en cuarentena preventiva a los dos ciudadanos de ese país nórdico que estuvieron expuestos al brote de hantavirus en ese avión en Johannesburgo, pese a que no mostraron síntomas.

Y Francia decidió poner en cuarentena estricta, en un hospital, a todos los franceses que volaron con esa mujer hasta Sudáfrica, y también a los 22 franceses que compartieron el avión que iba a Ámsterdam y del que la fallecida tuvo que ser desembarcada antes del despegue, y llevada a un hospital de Johannesburgo.

La embajada de Filipinas en Países Bajos en alerta. La mayoría de los tripulantes son de ese país. Foto EFE

Sobre este tema, uno de los datos que llamó la atención es el extenso plazo de tiempo que los pacientes deben estar aislados: 42 días. Un período muy superior al que se recomendó para el SARS-CoV-2 responsable del covid (14 días al principio), para el ébola (de unos 21 días) o el síndrome respiratorio agudo grave -SARS- (10 días), pero la que más se ajusta al origen histórico y al significado literal de la palabra 'cuarentena'.

La razón es que la extensión de la cuarentena está asociada al tiempo conocido entre el contagio y la aparición de los primeros síntomas. Y el hantavirus tiene período de incubación muy largo.

"Es muy variable y puede oscilar entre una y seis semanas (42 días)", explicó a la agencia EFE el investigador Alfredo Corell, catedrático de Inmunología de la Universidad de Sevilla. Esto se está comprobando con los pasajeros ya repatriados y algunos mostrando síntomas y dando resultados positivos en los primeros test.

Así bajan a los pasajeros aislados en Eindhoven, Países Bajos. Foto EFE

Además defendió que se hayan establecido los niveles máximos de alarma "no porque el virus sea muy contagioso, que no lo es, pero sí porque es muy letal", y cuestionó la laxitud con que se va a tratar a algunos de los pasajeros en sus países y que no se impongan estrictas cuarentenas.

Corell insistió en que el contagio solo se produce por el contacto estrecho ("muy estrecho", puntualizó), y ha señalado como ejemplos el de compartir una habitación (o camarote) con la persona enferma; el contacto íntimo o muy cercano; cuidar a un enfermo sin las adecuadas medidas de protección; manipular sábanas, ropa o fluidos que pudieran estar contaminados; o la atención sanitaria sin los equipos de protección individual adecuados.

Por el contrario, no es un contacto estrecho ni cruzarse con una persona que pueda estar contagiada ni compartir brevemente un espacio. Pero sí es una alarma, considera el experto, que hay pasajeros que desembarcaron en la isla de Santa Elena, que no están ni localizados ni controlados, y podrían también no haber sentido síntomas al estar incubando la enfermedad y, sin embargo, poder igualmente contagiar a personas de su entorno.

Aunque se trate de la variante Andes Sur, la única por el momento que se transmite entre personas, el inmunólogo insistió en que la tasa de transmisión de este virus -que es el número de contagiados a partir de una persona infectada- es inferior a 1, y enfatizó, a modo comparativo, en que las últimas variantes del virus responsable del covid es de 15 y el del sarampión de 18.

No descartan más contagios y extreman las cuarentenas. Foto EFE

En busca del foco de la infección

Un equipo del Instituto Malbrán viajará a Ushuaia en los próximos días para determinar cómo se habría originado el brote de hantavirus que se desató a bordo del crucero MV Hondius, que zarpó el 1° de abril de esa ciudad de Tierra del Fuego.

El viaje de los investigadores se dará porque Leo y Mirjam Schlperoord-Huisman, una pareja de ornitólogos neerlandeses que durante cinco meses recorrieron la Argentina, Chile y Uruguay antes de subir al barco en Ushuaia, fueron los primeros en desarrollar síntomas de hantavirus en altamar, y se apunta a identificar el foco de la infección, que tendría que haber ocurrido en las semanas previas a la salida del crucero.

“Las investigaciones sobre el historial de viajes y las posibles exposiciones del primer caso (el pasajero neerlandés fallecido) en la subregión del cono sur de América continúan y sugieren una posible exposición a roedores durante actividades de observación de aves. También se están realizando análisis de secuenciación viral que compararán la cepa Andes asociada con este brote con cepas que circulan en la Argentina, Chile y Uruguay, donde la enfermedad es endémica”, aseguró este lunes la OMS.

MG