Los juguetes tradicionales versus la tecnología. Los muñecos de peluche en contra de las tablets. Los juegos de mesa y los juegos online parecen incompatibles. Ni buenos ni villanos, sólo hábitos de una época en la que lo digital se devoró a lo analógico. Nada nuevo bajo el sol, sí una tendencia que se pronunció con los años y que la nueva película de Pixar, "Toy Story", toca de lleno en su quinta parte a estrenarse el jueves próximo.

La trama del film de Andrew Stanton hace foco en los protagonistas Buzz y Woody, juguetes que supieron ser los preferidos de Bonnie, su dueña, pero que ahora se muestra exultante y embelesada con la llegada de Lilypad, la smart tablet que irrumpe en el hogar y se convierte en su obsesión. Esta configuración hogareña, según el film, produce un cambio de rutinas que corren del centro de la escena a Buzz y a Woody, que no se quedarán de brazos cruzados.

Lo que sucede en "Toy Story" se replica en buena parte del mundo y Argentina y sus juguetes no son su excepción. La tecnología es una de las razones sobradas de la caída de la industria del juguete. En los últimos diez años, el mercado del juguete se viene derrumbando. Según fuentes del sector, la rentabilidad cayó un 70 por ciento en dólares y un 50 por ciento en cantidad de unidades vendidas.

Buzz y Woody deberán ingeniárselas para que Bonnie, su dueña, ahora "capturada" por una tablet, vuelva a elegirlos. "Toy Story 5" se estrena el jueves.

"Películas como 'Toy Story' concientizan y ayudan a que los padres entiendan que depende mucho de ellos, y de poner un freno a la saturación de la tecnología, es urgente saber decir que no. Argumentos como el de 'Toy Story', como la campaña actual, #QueremosJuguetes, que posiciona al juguete como herramienta esencial, oxigenan en esta lucha desigual contra las tablets", apunta Matías Furio, presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ).

"No puede ser que un chico vea con cara de pocos amigos a un juego de damas, el Mil Millas o el Uno. Por eso campañas como ésta son un bálsamo, una brisa, pero claramente no es la solución... El juguete es desarrollo infantil y cognitivo, y los padres deben entender que la infancia está atravesando un momento bisagra. Insisto, no son ajenos a todo esto, porque los hijos ven qué tienen su mamá o su papá en la mano", advierte Furio.

El panorama habitual de una juguetería cuando no es el Día del Niño, Navidad o Reyes Magos. Foto: Luciano Thieberger.  

Pero la tecnología no es el único "enemigo" del juguete. Según el Observatorio del Desarrollo Humano de la Universidad Austral, desde 2015 cayó en un más de un 40 por ciento el número de nacimientos en Argentina. Y es importante remarcar que la mayor caída en la tasa de fecundidad en nuestro país corresponde al embarazo adolescente, que cayó un 58 por ciento. El promedio actual en el país es de 1,4 hijos por mujer, cuando en 2010 era de 2,3. La ciudad de Buenos Aires tiene la tasa más baja del país con apenas 0,9 hijos por mujer.

Furio no tiene dudas: "La bajísima natalidad es la principal razón de la pronunciación de la caída de ventas. Estamos hablando de más del 40 por ciento, es una cosa de locos. Después, en segundo lugar, podemos decir que la invasión de las tablets sacudieron el mercado del juguete. Y a la par la compra online fue devastadora y otro de los factores que precipitaron que muchas bajaran la persiana".

Este gráfico muestra la caída interanual del consumo de juguetes, según informó la Cámara de la Industria.

Desde la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), Sergio Snieg, miembro del Comité Nacional de Pediatría Ambulatoria, prefiere pensarlo como "un cruce entre lo demográfico (menos niños), la tecnología (el juguete digital) y la neurobiología del juego. Porque la caída del juguete físico no expone solo una crisis de natalidad, es una crisis de estímulo y tiempo. Hoy el juguete tradicional compite en una cancha completamente inclinada contra el dispositivo digital".

Snieg sostiene que "un juguete de plástico o de madera requiere que el niño ponga el cuerpo, use la imaginación, tolere la frustración y active su propia dopamina de a gotas. La pantalla, en cambio, ofrece un tsunami de dopamina instantánea sin ningún esfuerzo físico. Pero pasa que el juguete físico está perdiendo su espacio porque los hogares se han vuelto hiper-digitales y con dinámicas adultas".

El pediatra especialista entiende que todo "es parte del “adultocentrismo”. ¿Qué significa? El hogar promedio de la actualidad está pensado por y para adultos, mientras que los chicos de esos hogares están siendo colonizados por las pantallas. Cuando un chico cambia un bloque de encastre o un muñeco, por un teléfono, no está cambiando un entretenimiento por otro, sino que está cambiando un juego activo, motor y simbólico, por un consumo pasivo diseñado por algoritmos".

Al mal tiempo buena cara. "El sector de los juguetes está en coma inducido", grafica el juguetero Juan García.cia

Dueño de Turby Toy, en San Martín, que lleva más de medio siglo abierto al público, Juan García no escatima calificativos para definir el momento actual: "Es escalofriante lo que está padeciendo el sector. Te diría que estamos en un coma inducido y el horizonte no es nada alentador. Todos los meses se están despidiendo empleados, gente con más de treinta años de trabajo, pero no hay otra salida".

García, que además de la juguetería tiene fábrica, dice que hoy no llegan a veinte trabajadores y hace una década alcanzaban los noventa. "Los juguetes no están entre las veinte necesidades de la gente, que hoy come con lo justo y pide un préstamos para pagar el alquiler. Durante años el juguete formó parte de la canasta básica, el laburador, que veía como una cuestión de dignidad comprarle un juguetito a su hijo. Eso no existe más".

Retoma la conversación el presidente de la Cámara, Matías Furio y lo hace con una pregunta retórica: "¿Sabés qué sostiene a los juguetes todavía? Los que menos tienen son los que más juguetes consumen y los que más juegan. En la clase media, juegos como la PlayStation cada vez pueblan más hogares porque son chicos que van a colegios donde los compañeritos tienen... El pibe de clase trabajadora va a un colegio donde sus amiguitos juegan con autitos".

Está convencido de que en las escuelas tendría que haber una base de damas y ajedrez, que estimulan la cabeza. Tiene que haber una materia que se llame 'Juegos', así como existe 'Tecnología'. Ojalá se pueda llevar a cabo de una vez por todas, porque es clave en plena edad de formación que los alumnos puedan pensar, concentrarse y realizar movimientos tácticos. Otro juego importante que no debería faltar en una escuela es el backgammon".

Furio vuelve a hacer énfasis en la campaña #QueremosJuguetes, con el objetivo ¿utópico? de torcer la historia. "Desde 2023, las ventas acumulan caídas en todas las temporadas clave (Día del Niño, Navidad y Reyes Magos). Y como venimos hablando, las respuestas son multifactoriales pero tampoco se puede obviar el avance de la informalidad, que es el desafío pendiente. Se estima que el 30% del mercado corresponde a juguetes sin certificación de seguridad, muchos ingresados por contrabando o a valores de dumping".

Paradojas de la industria, la Argentina tiene unas 2.800 jugueterías y es uno de los países con más locales en el mundo. "Llegaron a haber unas 3.500 hace no tanto, pero en los últimos dos años hubo muchos cierres, pero no se trata de echarle la culpa la Gobierno. Ocurre que, por un lado, hoy la gente compra de manera online (Amazon, Mercado Libre, Temu) y por otro, al juguetero, lo liquidan los impuestos, los salarios, el alquiler. Y las que subsisten se reconvierten o agregan el rubro bazar, regalería o el típico polirrubro", describe Furio.

Y acota García. ¿Cómo nos sostenemos las jugueterías? No hay futuro, a la larga se irán cerrando, y a medida que cierran abren cada vez más petshops, ¿te diste cuenta? Hoy se venden más huesos y chiches para perros que juguetes para chicos. Es todo un símbolo de estos tiempos... Las familias tienen más mascotas que hijos... Encima, el rango etario destinado a los juguetes se redujo a la primera infancia, que va hasta los cuatro años".

Socióloga y Doctora en Ciencias de la Salud, Manuela Gutiérrez piensa que la temática que aborda 'Toy Story 5' es un evento que sucede en un contexto en el que las formas de jugar y vincularse con los objetos se han transformado de manera profunda. La propia narrativa de la película, que exploró los temores de los juguetes a ser reemplazados, parece dialogar en estos días con una realidad en la cual la competencia ya no proviene de otro juguete, sino de las pantallas".

La caída en el consumo responde a cambios culturales y familiares más amplios. Las familias tienen hoy patrones de consumo diferentes, mientras que niños y niñas disponen de múltiples formas de ocio que compiten por su atención. En este escenario, los juguetes físicos deben reinventar con frecuencia su valor simbólico frente a experiencias digitales cada vez más inmersivas".

Desde una perspectiva sociológica el descenso de la natalidad "implica un mercado infantil más reducido, obligando a industrias como la del juguete a adaptarse a una sociedad en la cual la infancia ocupa un lugar menos numeroso a nivel demográfico, aunque no por ello menos significativo", piensa Gutiérrez.

"Los juguetes -concluye la especialista- son tecnologías culturales de la infancia que median la relación de les infantes con el mundo. ¿Se asiste con este cambio a una reconfiguración cultural de la infancia? Sí, porque organizan formas de imaginar, ensayar roles sociales, desplegar vínculos afectivos. Requieren que los niños produzcan de forma activa el juego y son formas de socializar y aprender. Un rol más activo en detrimento de la pasividad de la tecnología".

La reflexión final de "Toy Story 5" ahonda en el verdadero valor de los juguetes, que radica en las conexiones emocionales y la imaginación. La película no demoniza a la "poderosa tablet" que hipnotiza, sino a la necesidad de encontrar un punto de equilibrio, algo que parece más utópico fuera de la pantalla, en la vida real de las jugueterías argentinas.

PS