Su teléfono no deja de sonar. Los vecinos entran y salen de la librería Buensur para visitarlo y darle un abrazo. Ricardo Prim, dueño de esa reconocida librería de Puerto Madryn, intenta atravesar los días más difíciles de su vida tras la muerte de su hijo Gaspar “Gaspi” Prim Díaz en el choque de helicópteros ocurrido en Río de Janeiro en el que perdieron la vida otras cinco personas. “Se me va a hacer muy difícil vivir sin Gaspi, sin saber que no está. Me enteré al mediodía del domingo y no caigo del todo”, le dijo a Clarín.

Aunque le costó, este martes Ricardo volvió a abrir su local. "Yo hoy no iba a venir a la librería. La gente viene, llora y me deja flores. En cada abrazo que me dan, siento que me abrazara Gaspi", agrega mientras recuerda a su hijo.

Sobre el hecho, es contundente: "No se sabe si fue un accidente o un atentado. Yo no conocía al cantante norteamericano que estuvo con él, Oliver Tree, pero me hacen llegar muchos datos y yo creo que no fue un accidente. Para mí fue un atentado", afirma.

Gaspi viajaba en uno de los helicópteros involucrados en el accidente junto al cantante estadounidense, además del director argentino Lucas Vignale, el productor musical brasileño Lucas Brito Chaves y el piloto Alexandre Souza. Las causas del hecho continúan bajo investigación. Mientras espera respuestas, Ricardo se contiene con los recuerdos de su hijo.

"Gaspi estaba mucho acá en la librería de chiquito. Siempre vi creatividad en él. Cuando era chico yo decía que iba a ser director de cine. Veíamos las películas de Batman juntos. Siempre fue un chiquito muy inteligente y muy sensible", remarcó.

Con respecto a su última charla con Gaspi, Ricardo contó: “La última foto que él me la mandó es una fotito en la que yo fui a verlo jugar. Yo iba y le llevaba una gaseosa o un alfajor”.

Recuerda que la vida no siempre fue fácil para su hijo: "De pibe no la pasó tan bien. Estuvo en Chile con la madre cuando era muy chico. Pero era muy vivaz, siempre".

"Logró ser un referente"

Con el paso de los años, aquel chico creativo se convirtió en uno de los creadores de contenido más populares de su generación. "Logró ser un referente. El personaje que hacía de 'Gaspi' ya no era él. Él había crecido. Los dos Lucas que estaban con él también eran súper creativos".

"Gaspi" Prim Díaz y su papá, Ricardo Prim, en la librería que el hombre tiene en Puerto Madryn.

Ricardo rechaza algunos rumores que circularon tras la muerte de Gaspar. "Hay mucha gente rota, ignorante y mala persona. Hay mucho tarado que habla mal de él. Nunca se drogó. Sí tomaba alcohol, fumaba, pero me consta que nunca se drogó".

Para Ricardo, una de las cosas que más admiraba de su hijo era su nivel de compromiso con lo que hacía.

"Era muy perfeccionista. Invertía mucho en sus videos, en sus cortos. Muchas veces le ofrecieron plata para hacer publicidad para juegos y él decía: 'No voy a ser cómplice para que los pibes sean ludópatas'", enfatizó.

Una fecha especial para Gaspar

En los últimos años y con “La Velada del Año” había visto una transformación profunda en él. "Estuvo deprimido. Y con el show de boxeo en España logró revertir eso y ser un líder positivo".

El padre recuerda especialmente un mensaje que le dio. "Antes de la pelea le grabé un video y le dije que era el campeón de todos los campeones del mundo. Después me contó Lucas Vignale que Gaspi se puso a llorar cuando escuchó mi mensaje. Y fue porque con todo lo que había hecho, ya había ganado".

Aunque vivían lejos —Gaspi en Buenos Aires y él en Puerto Madryn— asegura que mantenían una relación estrecha. "No nos veíamos mucho porque él estaba en Buenos Aires y yo acá. Pero siempre estábamos conectados. La última foto que subí es la última que él me mandó. Era chiquito, yo fui a verlo jugar y le llevaba una gaseosa, un alfajor".

Salvapantallas. Ricardo dice que Gaspar tenía esta foto juntos en su celular.

La librería Buensur es el nuevo punto para recordar a Gaspar en Puerto Madryn. "Para todos acá yo soy 'el papá de Gaspi'. Habían dejado un papel pegado con cinta scotch para él".

Y contó algo de este momento de tristeza que le trasmite fuerzas incluso en medio del dolor: "En este momento tan deshumanizante, me pasó algo increíble. Me terminé abrazando con gente que no conozco. Gaspi nos humanizó más a todos".

La pérdida todavía parece irreal. "Soy fuerte, pero nunca pensé que me iba a sentir así. El psicólogo me dijo que si me quedaba solo iba a estar peor, por eso vengo a la librería", reveló.

Hace una pausa. Un silencio, y dice: "Es mi hijito. El dolor que uno siente cuando pierde un hijo, sobre todo un hijo como él, no se explica. Se me va a hacer muy difícil vivir sin Gaspi. Sabiendo que no está".

Ricardo cierra con una frase que resume la dimensión del hecho mientras espera que haya más claridad sobre las causas del accidente. "Murió de una manera muy injusta. El dolor es por Gaspi, no por nosotros. Estaba en su mejor momento. Tenía apenas 23 añitos".

AS