“Sabemos y amamos lo que hacemos”, era el slogan bajo el que funcionaba la falsa clínica privada Argentina Salud, que tenía varias sedes distribuidas por La Matanza. La que estuvo en el ojo de la tormenta hace semanas fue la que operaba -hasta su clausura- sobre Juan Manuel de Rosas 14.921, en González Catán.
Esa sede se convirtió en el escenario de un violento episodio en donde trabajadores de la clínica golpearon a Damián Navarro, el hijo de Héctor, un hombre que había sido atendido allí por un dolor en el pecho horas antes de morir. Su familia denunció que una mala praxis de la clínica falsa desencadenó en su fallecimiento.
El escándalo salió a la luz el 20 de mayo, cuando se conoció la denuncia de Romina Neira, una médica esteticista que se enteró de que le habían truchado el sello en una sede de Argentina Salud, lugar en el que nunca trabajó. El robo de su identidad era un caso, pero al menos 49 sellos más habían sido falsificados.
Según pudo saber Clarín, actualmente los detenidos son seis. Entre ellos está Alberto Rubén Santarceri (57), el dueño de Argentina Salud, que hace años había cumplido una condena por homicidio. Su mano derecha, Gabriel Musse (48), también cumplió una condena por homicidio. Ese crimen estaría vinculado con una banda de piratas del asfalto.
A ellos se suman la pareja de Santarceri, Noelia Sofía Edith Luna (45), y los hijos de Santarceri: Brian Marcelo Santarceri (31) y Nicolás Alberto Santarceri (35). El sexto detenido se llama Marcelo Bustos.
Fuentes de la investigación indicaron a Clarín que en estos último días se recibieron declaraciones de médicos que confirmaron el uso de los sellos falsos.
A esas ya se sumaron las denuncias de particulares por casos de mala praxis. La más conocida es la denuncia por la muerte de Héctor Navarro: hace poco su familia se presentó como particular damnificado en la causa que investiga el fiscal Fernando Garate, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) descentralizada 1 de Gregorio de Laferrere.
"Sabemos y amamos lo que hacemos". La clínica Argentina Salud. Foto: Santi García Díaz.
Los Navarro entregaron pruebas en fiscalía que acreditan que el hombre falleció luego de que en Argentina Salud le hicieran un electrocardiograma que mostró que sufría un preinfarto y que los médicos “no supieron leer”. A Héctor lo enviaron a su casa con un analgésico para el dolor de pecho. Aportaron el estudio que se hizo en esa clínica.
“Se están realizando diferentes medidas de prueba en función del material que fue obtenido después de los allanamientos, desde las fichas de salud que estaban en la clínica de Catán y en las otras. Se está verificando porque hay un montón más de sellos médicos que realmente desconocemos si eran matrículas inexistentes o matrículas de médicos habilitados en donde no era el médico el que estaba trabajando ahí”, explica a Clarín Leila Gianni, abogada de Damián Navarro.
Además, ya se recibieron algunas denuncias por estafas a varias escuelas y otras instituciones. Clarín ya había informado que esta clínica trabajaba con establecimientos educativos de la zona, como la Escuela Teresa de Calcuta, que especificaba que si había un alumno en emergencia se lo trasladaba a la sede de González Catán.
La familia de un paciente que se atendió en la clínica y luego falleció se presentó como particular damnificada en el expediente. Foto: Santi García Díaz
“Actualmente en la causa se sabe que hubo aproximadamente 30 colegios en La Matanza que habían contratado los servicios de esta clínica”, comenta Gianni. Y señala que los dos hijos de Santarceri figuraban firmando contratos con esos colegios.
Fuentes del caso aclararon que se está citando a las directoras de los establecimientos que se fueron encontrando; algunas de ellas se presentaron de manera espontánea.
“Se está requiriendo de nuestro lado un informe al Consejo Escolar de La Matanza, porque hay que saber si la plata de los contratos salía de la cooperadora o del Consejo”, dice la abogada.
La carátula del caso sigue siendo la de “asociación ilícita, ejercicio ilegal de la medicina, venta ilegal de medicamentos, usurpación de títulos”, ya que “aún faltan pericias médicas” que corroboren la implicancia directa del mal obrar de esta clínica trucha en la muerte de Navarro.
La escuelas estafas podrían llegar a 30. Foto: Santi García Díaz.
Para el particular damnificado de comprobarse la mala praxis a Navarro, la carátula debería incluir homicidio con dolo eventual, no homicidio culposo.
Estas clínicas están activas desde hace cinco años al menos, cuando Santarceri y Musse abrieron la clínica en Virrey del Pino. Después se extendieron con otras sucursales.
De acuerdo a las fuentes consultadas por este diario, las consultas espontáneas se cobraban aproximadamente $40.000.
Algunos vecinos de la zona que se atendían comentaron que no se usaban computadoras para no dejar registros de las consultas, se manejaban siempre con recetas hechas en papel y a veces se entregaba el medicamento directamente del cajón del escritorio del médico.
El servicio ofrecía “atención las 24 horas del día”. En los carteles podía leerse desde gastroenterología hasta cardiología.
Esta clínica falsa operaba con al menos cinco ambulancias no habilitadas. Ofrecían traslados a todo el país e incluso atención domiciliaria 24 horas.
Fuentes de la investigación señalaron a Clarín que ninguna de estas sedes tenía habilitación ni del Ministerio de Salud, ni del colegio médico local.
¿Cómo se le permitía operar a plena luz del día y en varias localidades del partido de La Matanza? Es una incógnita que debería esclarecerse.
Las clínicas truchas ofrecían traslados a todo el país e incluso atención domiciliaria 24 horas.
Foto: Santi García Díaz.
“Se infiere que era un lugar para lavar dinero. ¿El municipio mandó inspectores?, ¿Los inspectores ingresaron e identificaron algo pero la Provincia de Buenos Aires no respondió? Estamos con todo el material probatorio, tratando de identificar a cada uno de los actores y las responsabilidades que tuvieron tanto el Municipio de La Matanza como el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires a través del Ministerio de Salud”, concluye Gianni.
Todas las sedes ficticias que operaban se clausuraron el 20 de mayo pasado después de que se diera a conocer el escándalo de la falsificación de sellos a profesionales de la salud, como lo fue el caso de Romina Neira.
AA
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