Andrea Rondanina (46) podría estar encerrada en su casa, llorando, tirada en la cama, como cualquier persona que perdió de manera trágica a lo más preciado, en este caso a su hija de 15 años.
Pero no. Esta maestra jardinera eligió luchar, transformar el dolor para convertirse en la voz de miles, de los que buscan que la ruta provincial 88, que ya se cobró tantas vidas a lo largo de 127 kilómetros entre Mar del Plata y Necochea, se convierta en autovía tras las promesas vacías de los gobernantes.
Su hija era Anita Peralta Rondanina, una promesa del vóley que había debutado en Primera a los 13 años en Rivadavia de Necochea, apenas dos años después de empezar a jugar este deporte.
Anita Peralta Rondanina, con la camiseta de Once Unidos de Mar del Plata y el escudo de Rivadavia de Necochea detrás.
El entrenador Fabio Vuarrier vio su potencial y la convenció de jugar en Once Unidos de Mar del Plata, ciudad a la que viajaba dos veces por semana a entrenarse y los fines de semana cuando había competencia.
Andrea es mamá de dos. La mayor, Sofía, tiene 17, también juega al vóley y este año terminará el secundario en el Colegio Capuchinos, al que además iba su hermana. Extraña horrores a "La colito", pero apoya a su madre en esta cruzada. Quiere ser pediatra.
Las hermanas Sofía (de espaldas) y Anita Peralta Rondanina.
Ya consiguieron juntar más de 40.000 firmas y este sábado, en Necochea, encabezaron una marcha que congregó a gran cantidad de vecinos bajo el lema "Por Anita. Por todos. Autovía 88 para la vida".
La noche de la tragedia
El domingo 12 de julio de 2026 quedará para siempre en la memoria de sus allegados. Aquel día Anita compitió para Once Unidos. Era líbero. Antes de regresar, le mandó tres audios de WhatsApp a su mamá. Le pidió que la esperara con la cena: medallones de zapallito y hamburguesas.
Era de cuidarse mucho con las comidas y autoexigente. "Iba por el lado de la nutrición, la buena alimentación, proteínas, paltas. Soñaba con jugar en la Selección", le dice Andrea a Clarín.
Andrea Rondanina y su hija Anita, cuando la jugadora de vóley cumplió 14 años.
La mujer, maestra del nivel inicial en el Jardín Maternal Municipal Evita desde hace 24 años, hacía un gran esfuerzo por convertir ese sueño en realidad. Separada del papá de sus hijas, que trabaja en la construcción, tenía un gasto mensual de $ 450.000 para los remises. Eran $ 28.000 por cada viaje.
Esa mañana, madre e hija habían desayunado juntas en Mar del Plata. Pero Andrea se volvió a Necochea a las cinco de la tarde.
Como la remisería a la que llamaba siempre estaba ocupada, contactó a otra que solía utilizar para el viaje de regreso de la chica. Era el último disponible, el de las 20.
Anita Peralta Rondanina solía jugar al beach vóley en los veranos de Necochea.
El chofer era el loberense Santiago Juan Manuel Irigoyen (58), quien la pasó a buscar por el club, adonde subió también "Katy", otra jugadora de 15 años, que se sentó adelante.
Detrás iban Anita y Ana Beatriz Delménico (68), una jubilada necochense. Eran alrededor de las 20.30 cuando el Fiat Siena chocó de frente con un camión frigorífico Iveco con semirremolque que transportaba pescado.
El remís que protagonizó el trágico choque en la ruta 88. Viajaba de Mar del Plata a Necochea.
Fue a la altura del kilómetro 55 de la ruta, cerca del paraje San José, y el remisero murió en el lugar.
Delménico se quebró las costillas y la llevaron al Hospital Privado de la Comunidad.
El camionero, Jesús Alberto Castillo (59), fue internado en el Hospital Municipal de Miramar, con fractura de peroné. Viajaba desde Rawson a Mar del Plata. Creen que se cruzó de carril antes del brutal impacto.
Anita, que iba del mismo lado que el conductor del remís, sufrió un traumatismo de cráneo severo y un neumotórax.
A su mamá la llamó enseguida la hermana de "Katy" y logró llegar de inmediato al lugar de la tragedia. Se subió a la ambulancia junto a su hija y llegaron al Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) de Mar del Plata.
La mamá (der.) y la hermana (centro) de Ana Peralta Rondanina, afuera del HIGA de Mar del Plata, cuando pedían por la salud de la paciente. Foto Canal 8 de Mar del Plata
Anita estaba en grave estado. Pero Andrea confiaba: "No se va a morir", se repetía para sus adentros. "No puede ser", insistía. Lo cierto es que su hija, a las cuatro de la madrugada del lunes, sufrió un paro cardíaco. "La reanimaron durante 25 minutos, me dijeron que 30 es el límite que tienen los médicos", se emociona.
"A las siete de la mañana nos llamaron, la trasfundían todo el tiempo", recuerda. En el hospital le advertían que la situación era crítica. "No sé si llega al quirófano", le dijo un médico. Le descomprimieron el cerebro y salió adelante. Pero el martes 14 de julio sufrió dos nuevos paros cardíacos: a las diez de la mañana y a las dos de la tarde.
Anita Peralta Rondanina jugaba en Once Unidos.
Cuando las cadenas de oración afloraban y el aluvión de mensajes, entre ellos los de Las Panteras, las jugadoras de la selección de vóley en la que Anita ansiaba estar, le daban fuerzas a la familia, el jueves 16 de julio ya no resistió más.
En el velorio, Andrea le agradeció por ser "tan buena hija" e hizo una promesa ante el féretro: intentar conseguir que la ruta se convierta en autovía, para tratar de evitar más muertes. "La luz que llegó a todos por algo tiene que ser", se aferra.
Cómo es "la ruta de la muerte"
Por su historial trágico, en la zona definen a la 88 como "la ruta de la muerte". Es la puerta de entrada a Mar del Plata para todo aquel que llegue desde el sur.
La transitan muchos camiones que transportan granos a Quequén -el puerto cerealero más importante del país-, maquinaria agrícola y chacareros a partir de la cantidad de quintas y sembradíos que hay en todo el trayecto: es una de las zonas agropecuarias más importantes del país.
La marcha en Necochea fue encabezada por Andrea Rondanina, mamá de Anita Peralta, fallecida en un choque en la ruta 88. Foto Ecos Diarios
También, estudiantes, turistas y todo aquel que tenga que llegar a Tres Arroyos o Bahía Blanca desde Mar del Plata.
Nace en Mar del Plata, atraviesa General Alvarado (Miramar, Otamendi), Lobería y termina en Necochea, que la cierra de un modo brutal, con rotondas que tienen el pavimento estallado.
Es de una sola vía, mano y contramano. El trecho angosto, cuando fue repavimentado, en 2017, se lo llevó a 7,30 metros (era de 6 metros, 3 por mano).
La mamá de la víctima, quebrada por el dolor. Foto Ecos Diarios
Tiene grandes lomas a la salida de la ciudad, saliendo de Batán, sector que tiene banquina pavimentada porque hay camiones que las suben lentamente; suele tener niebla, "con lluvia es peligrosísima" y no permite margen de error.
Actualmente está señalizada y pintada. El tramo más complejo, donde hay más choques, es el comprendido entre Mar del Plata y el paraje La Ballenera, límite con General Alvarado.
También incide en la sucesión de tragedias la imprudencia de los conductores y sus maniobras de sobrepaso en lugares prohibidos.
"Obviamente creo que hay mucha negligencia, mucha falta de conciencia, pero tenemos que estar todos unidos en una ruta que es muy angosta, donde circulan entre 7.000 y 10.000 personas por día", explica Andrea.
El reclamo por la autovía en la ruta 88 durante la marcha en Necochea.
La mujer se reunió en los últimos días en Necochea con el ministro de Infraestructura y Servicios Públicos bonaerense, Gabriel Katopodis, quien se comprometió a avanzar con el proyecto de la autovía.
Es el mismo juramento que hizo en 2011 el entonces gobernador Daniel Scioli al visitar la ciudad: "Prometemos la autovía en la ruta 88 y lo vamos a cumplir", sentenció en en el Cine Teatro París.
A pesar de esto, Andrea elige creer.
-¿Vos creés en las promesas de los políticos?
-Sinceramente, hoy, con esta angustia que me atraviesa, deseo y elijo creer que la clase política tome cartas en el asunto, en este reclamo que es histórico, que viene de hace más de 20 años. Que entiendan que es el derecho a la vida.
EMJ
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