"Estoy acá para esto. A la hora que sea, me va a ver aquí, allá, me va a ver en todos lados", le dijo Carlos Heredia (56) a Eugenio Robles (67) en la madrugada del 15 de julio. Antes de irse, recorrió una vez más la casa, inspeccionó cada rincón y recién se despidió cuando estuvo seguro de que todo estaba bajo control. Desde ese momento, Eugenio ni su familia pudieron olvidar la cara del hombre que les salvó la vida.

El miércoles 29 de julio, la hija de Eugenio reconoció a su héroe en las noticias. "Me dijo: 'Papi, este es el señor que estuvo en casa. Su muerte fue un golpe enorme, nos cayó como un balde de agua fría", confiesa entre lágrimas a Clarín.

Heredia era Director de Protección Civil de San Juan y una de las siete víctimas fatales de la tragedia del helicóptero que cayó en el Parque Provincial Ischigualasto durante una capacitación para el combate de incendios forestales.

Eugenio vive en Villa del Carril, al sur de la ciudad de San Juan, junto a su esposa, hija y sus dos nietas, de 14 y 15 años. Faltaban horas para que Argentina enfrentara a Inglaterra en la semifinal del Mundial, un partido histórico para cualquier hincha de la albiceleste.

Eran las 2 de la madrugada y su hija preparaba unos bizcochuelos. El horno estaba prendido y el aroma se empezaba a sentir. "Era nuestra cábala cocinar bizcochuelos, hacer cosas así", cuenta.

De repente, sus nietas que estaban en la cocina ayudando, empezaron a gritar: "Se está quemando el horno, hay fuego". Eugenio corrió hasta la cocina y vio que el horno estaba prendido fuego. Fue al auto, agarró el matafuego e intentó apagarlo, pero las llamas ya eran incontrolables.

Eugenio estaba desesperado, no dejaba de mirar el techo. Sabía que, si el fuego alcanzaba el machimbre que estaba sobre el cielo raso, las llamas podían destruir su casa en cuestión de segundos.

"Que descanse en paz. Es importante el esfuerzo que él ha hecho durante su vida", dice Eugenio sobre Heredia. Foto: Marcelo Carroll.

"Se incendió todo, entonces le dije a mi nieta que llamara a los bomberos porque no lo podíamos apagar. Nos asfixiábamos con el mismo polvillo. El fuego era muy grande", describe.

El primero en llegar fue un patrullero. El oficial cortó la luz y el gas para evitar una catástrofe. Minutos después, una dotación de bomberos frenó en la puerta de la casa. Heredia encabezaba el operativo.

"Apareció este hombre, vio la situación y nos sacó afuera. Mi esposa y mi hija estaban ahogadas con los gases. Él organizó todos los movimientos que se hacen en un siniestro", explica Eugenio.

Eugenio formó parte de la Armada. No es un hombre fácil de impresionar. Sin embargo, quedó impactado por la forma en que Heredia manejó una situación límite. Cómo se movía, sus órdenes precisas, trasmitía tranquilidad y hacía que el miedo no se adueñara de nadie.

"Tenían que verlo con la tranquilidad que lo hacía, movimientos justos. Venga para acá, vaya para allá. Venga la ambulancia. Y esas cosas quedan grabadas. Gracias a Dios este hombre nos ha dejado una enseñanza muy grande, que es estar para el prójimo", recuerda con emoción.

Y agrega: "El fuego salía para arriba pero actuaron bien para que no se quemara el techo y se incendiara todo". Según le explicaron, todo comenzó por una falla eléctrica. Los cables del horno se recalentaron y el calor hizo combustión con la madera del mueble de la cocina.

Finalmente, llegó la ambulancia y atendió a su esposa e hija. Una vez que la situación estaba controlada, Eugenio lo vio a Carlos y le preguntó: "¿Por qué está acá a estas horas, de civil?". Y Heredia le respondió: "Usted no se preocupa, estoy acá para esto. A la hora que sea, me va a ver aquí, allá, me va a ver en todos lados".

Y era así, estaba en todas. No importaba la hora ni la magnitud del problema. Para Carlos, cada llamado merecía la misma atención.

Heredia fue comisario general de la Policía de San Juan, ex jefe de Bomberos y antes de morir estaba a cargo de la Dirección de Protección Civil. Foto: Marcelo Carroll.

"Fue una persona que nos tranquilizó, nos dio un apoyo enorme, atendió a los que estaban ahí con la ambulancia. Todas esas cosas nos quedó grabado, una situación que nunca pensamos vivir, pero la acción de este hombre hay que descartarla, de estar, organizar, de la tranquilidad, de saber actuar", explica.

Eugenio después se enteró que Heredia era el director de Protección Civil y eso aumentó más la admiración. "No vemos mucho los noticieros y él no era un hombre de prestarse para la foto. Me quedé impresionado. Eran las dos de la mañana, mirá la hora que era y él estaba ahí, eso se llama vocación".

Por eso, cuando su hija le avisó, que el hombre que los había salvado hacía apenas 14 días, era una de las victimas del trágico accidente del helicóptero que cayó en el Parque Provincial Ischigualasto, no pudo parar de llorar.

Por un momento volvió a aquella noche, al último acto heroico de Heredia. A las llamas, a los gritos, a la tranquilidad con la que este héroe había entrado en medio del caos. Y solo podía sentir dolor y una enorme tristeza.

"Que descanse en paz. Es importante el esfuerzo que él ha hecho durante su vida, la huella que dejó en todos. A su familia quiero decirles que se sientan orgullosos, con un dolor muy grande, pero orgullosos de haber vivido con alguien que hizo tanto por la comunidad de San Juan", cierra.

San Juan. Enviada especial.

AA