Por primera vez, un estudio de investigadores estadounideses evaluó a gran escala cuál es la relación entre el padecimiento de ciertas enfermedades clave y el orden de nacimiento de los hermanos. En este caso el rastreo se realizó sobre más de cinco millones de familias y más de 10 millones de hermanos para evaluar la incidencia de 569 patologías o condiciones de salud.

El trabajo de la Universidad de Chicago y la Universidad de Columbia, recién publicado en la revista Nature, llegó a la conclusión de que los primogénitos tienen un riesgo excesivo de afecciones del neurodesarrollo y enfermedades inmunoalérgicas (alergia alimentaria, rinitis alérgica). Mientras que para los segundos hijos existe mayor riesgo de abuso de sustancias y afecciones gastrointestinales (gastritis y duodenitis).

En total, identificaron 150 enfermedades con asociaciones significativas según el orden de nacimiento que abarcan los ámbitos del neurodesarrollo, psiquiátrico, inmunoalérgico, dermatológico, gastrointestinal y cardiovascular. “La vista del atlas de enfermedades revela que los efectos del orden de nacimiento no se limitan a unas pocas afecciones bien estudiadas, sino que se extienden a casi todos los dominios clínicos analizados”, afirman los autores.

¿Por qué el orden de nacimiento influye en el desarrollo de enfermedades? Los investigadores explican que “el patrón de asociaciones es consistente con al menos tres vías de interpretación amplias. Primero, el exceso de primogénitos para afecciones alérgicas y atópicas es consistente con el patrón de exposición entre hermanos identificado por primera vez en la literatura sobre el orden de nacimiento de las alergias y ahora interpretado con mayor precisión a través del marco de los viejos amigos y la diversidad microbiana, en el que la exposición a diversos microorganismos comensales y ambientales promueve el desarrollo de la regulación inmunitaria”.

Por otro lado, existe una atenuación del efecto de la rinitis alérgica cuando hay un mayor espaciamiento entre hermanos, lo que que según los investigadores respalda aún más esta interpretación. En segundo lugar, el exceso de primogénitos para afecciones del neurodesarrollo, seguido de tics/síndrome de Tourette, autismo y TOC, “es biológica y fenotípicamente plausible”, aseguran y agregan: “Un metaanálisis reciente de Pregnancy and Childhood Epigenetics informó diferencias asociadas al orden de nacimiento en la metilación del ADN de la sangre neonatal en 16 cohortes, proporcionando evidencia independiente de que el orden de nacimiento puede estar asociado con biología medible al nacer sin establecer un mecanismo para las asociaciones de enfermedades observadas en este estudio”.

La ciencia explica la relación entre las enfermedades y el orden de nacimiento. Foto: Shutterstock

En tercer lugar, el exceso de abuso de sustancias en los segundos hijos, explican, “se alinea con las teorías sociológicas del comportamiento de toma de riesgos de los hijos nacidos posteriormente y los efectos de modelado del hermano mayor”.

Volviendo sobre el tema del exceso de primogénitos en autismo, dicen que es consistente con estudios previos sobre el orden de nacimiento pero de mayor magnitud, probablemente reflejando la contribución combinada de los efectos biológicos del orden de nacimiento y la detención reproductiva residual (padres que deciden no tener más hijos), aunque la detención reproductiva no puede explicar el exceso de primogénitos para la mayoría de las afecciones del neurodesarrollo. Incluso para el autismo, donde la detención es detectable, el efecto es sustancialmente menor que el exceso de primogénitos.

Otras enfermedades clasificadas

El estudio añade cientos de enfermedades previamente no examinadas, incluidas asociaciones fuertes para el asma, el acné, el trastorno de adaptación, la enfermedad de las vías biliares, en todos los casos con mayor incidencia para los primogénitos. Mientras que el exceso para los segundos hijos se observó también para el síndrome del intestino irritable, herpes zóster, migraña, enfermedad apendicular y esofágica, y afecciones del tejido conectivo articular.

El estudio se realizó sobre pares de hermanos, no en familias más grandes. Foto: Shutterstock

Los expertos advierten que el relevamiento incluyó a personas aseguradas por sus empleadores, quienes son predominantemente personas en edad laboral, mayormente blancos y de ingresos medios y altos, por lo que los hallazgos “podrían no ser generalizables a poblaciones sin seguro médico, cubiertas por Medicaid o de ascendencia no europea”.

Finalmente, explican que la evaluación se restringió a familias con un máximo de dos hijos lo que introduce un “sesgo de selección”. Esta elección de diseño garantiza una identificación precisa de la condición de primogénito o segundo hijo y elimina la confusión derivada del tamaño total de la familia, pero las familias con dos hijos pueden diferir sistemáticamente de las familias más numerosas”.

La conclusión es que “el orden de nacimiento se asocia con el riesgo de enfermedad de forma más generalizada de lo que se creía. La convergencia de la evidencia obtenida mediante estudios interfamiliares e intrafamiliares, junto con controles de validación y análisis de robustez, es consistente con una combinación de mecanismos fisiológicos, inmunológicos y sociales que operan en todo el fenotipo de la enfermedad humana”.

PS