La Corte Suprema de Justicia dejó firme la condena a 24 años y seis meses de prisión para un profesor de fútbol por el abuso sexual de tres alumnos que entrenaba en una cancha del Barrio 31, en Retiro. El máximo tribunal rechazó por "inadmisibles" los recursos que había presentado la defensa del hombre, que por estos días tiene 50 años y está detenido en el Complejo Penitenciario Federal de Marcos Paz

El acusado es Nelson Darío Medina, a quien denunciaron en 2018. Tres años después, el Tribunal Oral en lo Criminal 29 lo condenó luego de analizar las declaraciones de las víctimas en Cámara Gesell, los informes psicológicos y psiquiátricos, los testimonios de vecinos, la versión del DT y el alegato de la fiscalía.

En aquel entonces, el fiscal Sandro Abraldes argumentó que el imputado "no reconoció como personas" a los nenes, sino que “fueron para él cosas que sirvieron para desplegar sus deseos sexuales”.

“Llevaba adelante una estrategia de seducción y silenciamiento: utilizaba la manipulación y un sistema de supuestas recompensas y reconocimientos. Era un lobo cuidando a unas ovejas que carecían de todo: de afecto, de figura paterna, de cosas materiales que la sociedad les restriega todo el tiempo”, definió el funcionario judicial.

Los casos que derivaron en la condena de Medina ocurrieron desde 2011, según consta en la investigación. Desde ese año y hasta 2015, quedó demostrado en el juicio, había "vejado y amenazado a tres menores" en un contexto en el que les hacía regalos, que iban desde celulares hasta camisetas de fútbol, con el objetivo era garantizar el silencio. Una de esas víctimas, se supo después, intentó suicidarse.

Otra de las historias que lo llevó al banquillo de los acusados fue el de un niño de 11 años al que le ofreció dinero y lo llevó a una zona aislada del barrio, "lo acostó en el pasto e intentó forzarlo". El chico se resistió y horas después le contó a su madre lo que había pasado.

Se acercaba a niños carentes de figura paterna y se ponía en ese rol como forma de lograr su propósito”, expuso Abraldes en su alegato, donde mencionó también que "el acusado llegó a decirles a los niños que tenía una enfermedad en la cabeza que solo se podía curar si uno de ellos mantenía relaciones sexuales con él", enumeró.

Tras las audiencias, el entrenador fue señalado como culpable de los delitos de “abuso sexual simple agravado por ser el imputado el encargado de la educación en grado de tentativa”; en concurso real con “abuso sexual con acceso carnal agravado, reiterado por lo menos en tres oportunidades que concurren realmente entre sí, y que a su vez concurren idealmente con el delito de corrupción de menores agravado por ser el imputado el encargado de la educación”.

Después de cuatro años, la Sala I de la Cámara Nacional de Casación Penal revisó y confirmó la condena. La defensa presentó un recurso de queja planteando la violación al principio de inocencia y el beneficio de la duda, pero los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti rechazaron este jueves la presentación.