La Corte de Mendoza revirtió la absolución de la monja japonesa Kumiko Kosaka y ordenó que un nuevo tribunal fije una condena por su participación en el caso de abuso sexual a menores hipoacúsicos en la escuela albergue Antonio Provolo, investigado desde diciembre de 2016 a partir de las denuncias de los alumnos.
En 2023, la Fiscalía de Delitos Sexuales había pedido 25 años de prisión para la monja Kosaka por los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante y corrupción de menores en cinco hechos. Fue durante el tercer juicio por el caso, luego de que en los dos anteriores fueran condenados dos curas y el chofer del colegio.
Pero el tribunal consideró que la monja era inocente: el 18 de octubre de 2023, las juezas Gabriela Urciuolo, María Belén Renna y María Belén Salido absolvieron a Kumiko Kosaka y a otras ocho mujeres acusadas, como la regente, psicólogas y la madre superiora Asunción Martínez.
Sobre Kosaka pesaban las mayores acusaciones, ratificadas por las víctimas en cámara Gesell y con lengua de señas por tratarse de chicos con problemas de audición y habla. La absolución de la monja y su inmediata libertad generaron sorpresa e indignación en las familias de los denunciantes.
El viernes pasado, casi tres años después del fallo, la Corte mendocina emitió su resolución en la que rechazó la absolución y ordena condenar a Kosaka por ser autora de abusos y cómplice de los dos curas condenados en un anterior juicio.
La monja japonesa Kumiko Kosaka, durante el proceso penal de 2017. Foto: archivo
La monja fue considerada partícipe en dos hechos relacionados a vejámenes cometidos por el cura Horacio Corbacho, quien cumple una pena de 45 años de cárcel, y como autora de tres hechos de abuso sexual simple por tocamientos de menores discapacitados que tenía a su cuidado.
La votación en la Corte no fue unánime. La jueza Teresa Day y la conjueza Silvia Miguel votaron en contra de la absolución y exigieron una condena, mientras que el ministro Julio Gómez votó en disidencia.
Ahora un nuevo tribunal, que deberá ser designado en los próximos días, será el encargado de dictar sentencia. La monja arriesga una pena de hasta 25 años en prisión.
Paradero indefinido
"Estamos muy contentos con la reparación que significa la sentencia de la Corte. Confirma que los chicos decían la verdad. Lamentablemente nadie sabe ahora si la monja continúa en el país o viajó al extranjero, a partir de haber quedado en libertad", dijo el abogado querellante Sergio Salinas, de la ONG de derechos humanos Xumek.
Kumiko fue detenida en mayo de 2017 cuando fue imputada como autora y partícipe primaria de 9 episodios de ataques y vejaciones de los nenes y adolescentes que debía cuidar. Unos meses después, obtuvo el beneficio de prisión domiciliaria. Al obtener la absolución en octubre de 2023, fue dejada en libertad.
"Es terrible que no se haya tomado algún recaudo para evitar que abandone el país cuando aún quedaba una instancia de apelación. No sabemos dónde está", se lamentó uno de los abogados de las familias víctimas del Provolo.
El interior del Instituto Provolo, en Mendoza, donde se cometieron los abusos.
El primer juicio terminó el 25 de noviembre de 2019 y fueron condenados los curas Horacio Corbacho, a 45 años y Nicola Corradi, a 42 años. También fue hallado culpable el jardinero Armando Gómez, a quien le aplicaron una pena de 18 años.
Un año antes, en un juicio abreviado, se declaró culpable de los abusos sexuales el monaguillo y chofer José Bordón, que fue condenado a 11 años en prisión.
El cura Corradi falleció en julio de 2021 a los 85 años, y cuando llevaba dos años de cumplimiento de su condena en prisión domiciliaria por su avanzada edad y problemas graves de visión.
El cura Corbacho continúa cumpliendo su condena en el penal Almafuerte en la ciudad de Mendoza.
En los fundamentos del fallo de la Corte mendocina se argumenta que el tribunal que había absuelto a Kosaka había valorado la prueba de modo fragmentado. Y recordó que varios de los hechos por los que se las juzgaba están vinculados con la condena definitiva contra Corbacho, confirmada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Qué pasó con el Provolo
La condena del Provolo tuvo un impacto mundial. Después de décadas de denuncias de violaciones, abuso sexual, maltratos y corrupción de menores, se enjuició por primera vez a los sacerdotes de esta orden religiosa que depende del Vaticano y tiene sedes en Verona, Italia, además de La Plata y Mendoza, en Argentina.
El cura Horacio Corbacho fue condenado a 45 años de prisión y cumple su pena en el penal de Almafuerte.
El colegio católico cerró en 2017 y los alumnos fueron reubicados en otros establecimientos provinciales. El predio en el que funcionaba el Instituto Provolo de Mendoza -donde se cometieron al menos 20 casos de abusos sexuales chicos sordos entre 2005 y 2016- fue comprado por el municipio de Luján de Cuyo.
El cura Nicola Corradi fue condenado a 42 años de prisión, pero falleció a los dos años mientras cumplía domiciliaria. Foto: Los Andes/archivo
Las instalaciones, en la calle Boedo 505, fue reconvertido en una dependencia administrativa, que la intendencia del PRO inauguró el 2 de noviembre de 2019, poco menos de un mes antes de que se conocieran las condenas contra los sacerdotes Corbacho y Corradi, y se llama Parque Cívico de Luján.
D.D.
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