La tragedia y conmoción envuelven este martes a Tucumán, después de conocerse que un hombre mató a su hijo de 8 años, que padecía autismo severo, y posteriormente se quitó la vida en una vivienda de barrio Sur. El imputado dejó una carta, en la que confesó el crimen del menor de edad y argumentó que no tenía con quién dejarlo ya que él debía ser trasladado a Córdoba para una causa judicial.

Las víctimas fueron identificadas como Oscar Mauricio Sosa, de 38 años, y su hijo identificado por sus iniciales como S.I.T.

Además, Sosa cumplía en esa vivienda arresto domiciliario. "Él confiesa en esa carta que le dio las pastillas al hijo y que luego de ello procedió a quitarle la vida ya que no podía seguir cuidándolo aparentemente", dijo Carlos Sale, fiscal de la Unidad de Homicidios II en Tucumán.

De acuerdo con las primeras actuaciones de los investigadores en el lugar, el cuerpo del hombre presentaba signos de ahorcamiento, mientras que el menor fue hallado muerto sobre una mesa.

Tragedia en Tucumán con el hallazgo de dos cuerpos muertos.

El procedimiento se originó en horas de la mañana cuando se reportó el hallazgo de dos personas sin vida en una propiedad situada en calle Entre Ríos al 1130. La alerta a las autoridades policiales fue dada por los hijos de Sosa, de 18 años, quienes no convivían con él y habían sido convocados por el padre.

Sale agregó que mañana será el turno de las autopsias, aunque adelantó que "en principio no hay signos de violencia" en el cuerpo del menor.

"Dice que le habría dado muerte a su hijo para que descanse porque no podía soportar que nadie lo cuide", subrayó el encargado de la investigación sobre la carta que dejó el hombre.

Además, el escrito termina de una manera escalofriante, según indicó Sale: "Mi hijo no sufrió, yo me despedí".

La causa que tenía Sosa en Córdoba

El acusado de filicidio había sido condenado por la Justicia Federal de Córdoba en 2021 en una causa iniciada en 2019, en la que tres hombres fueron hallados culpables por transportar 700 kilogramos de marihuana desde el Litoral utilizando un camión.

Los responsables fueron condenados por "transporte de estupefacientes, agravado por el número de intervinientes".

Por esta causa, Sosa cumplía prisión domiciliaria y tenía a cargo a su hijo, el cual padecía autismo y retraso madurativo.

El hombre no podía salir de su casa y dependía de un teléfono fijo para la verificación de su permanencia en el hogar. "Lo deben haber notificado que se le terminaba la domiciliaria", dijo el fiscal Sale.

SMB