
La Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) renovó en las últimas horas el reclamo del agro por el fin de las retenciones, apuntando específicamente a la necesidad de eliminarlas de cara a la siembra de trigo.
En línea con otros informes privados que vienen alertando sobre el fuerte aumento de costos que sufre el cereal a raíz de la guerra en Medio Oriente, desde la entidad que integra la Mesa de Enlace aseguran que, en promedio, el costo de producir una hectárea de trigo para el ciclo 2026/27 se encareció en 110 dólares desde el inicio del conflicto bélico.
En este marco, el economista David Miazzo –asesor de Coninagro y autor del estudio– afirma que quitando los derechos de exportación (DEX) al cereal, el productor recuperaría 72 dólares por hectárea (65% de los costos incrementados) y para el fisco sería una pérdida de solo unos U$S 300 millones.
LOS COSTOS DEL TRIGO Y LAS RETENCIONES
El informe de Coninagro no da demasiadas vueltas: sostiene que el bloqueo o las restricciones en el Estrecho de Ormuz, un punto neurálgico por donde transita el 33% de los fertilizantes y el 25% del comercio energético mundial, ha provocado una escalada de precios que amenaza la viabilidad de la próxima campaña de trigo 2026/27.
El problema básico es “un aumento de costos sin precedentes”, resalta Coninagro. Y cita al respecto que, desde el inicio de las hostilidades, el precio internacional del petróleo Brent alcanzó picos de 115 dólares, lo que representa un incremento del 35%, en una suba que se trasladó al mercado local con un aumento del 25% en el precio del gasoil, insumo crítico para las tareas de siembra, cosecha y transporte.
“Sin embargo, el impacto más alarmante se observa en los fertilizantes nitrogenados: la urea ha registrado un salto superior al 84% en su valor global”, repasa el relevamiento.
Así, las estimaciones técnicas de Coninagro indican que producir una hectárea de trigo será, en promedio, 110,30 dólares más caro que antes del conflicto. Este sobrecosto se compone principalmente por el encarecimiento de los fertilizantes (87,40 U$S/ha) y el combustible (22,90 U$S/ha).
El impacto varía según la zona productiva, alcanzando subas de hasta 120,10 dólares por hectárea en el sudeste de Buenos Aires y 115,60 dólares en el núcleo integrado por el norte bonaerense y el sur de Santa Fe.
Aquí es donde entran a tallar con fuerza las retenciones: “Ante el agotamiento de las herramientas arancelarias nacionales —tras la baja al 0% de aranceles de importación y la eliminación del impuesto PAIS en 2024—, Coninagro identifica una oportunidad concreta en la política fiscal para amortiguar este golpe externo”, asegura la entidad.
Por eso, la propuesta nuevamente es eliminar los DEX al trigo (actualmente paga una alícuota del 7,5%), lo que sobre un precio FOB proyectado a cosecha de 240 dólares la tonelada, representa una quita de 18 dólares.
“Bajo un rendimiento promedio de 40 qq/ha, la eliminación de este impuesto generaría un beneficio directo de 72 dólares por hectárea para el productor, permitiendo cubrir el 65% del incremento de costos provocado por la crisis en Medio Oriente”, resume la estimación de Miazzo.
En cuanto al costo fiscal, para la campaña 2026/27 implicaría una resignación estimada en 232 millones de dólares, considerando una exportación proyectada de 12,9 millones de toneladas, con impacto a partir de diciembre de 2026.
“Se quiere, pero no se puede”: en la zona núcleo, el trigo confirma una menor intención de siembra
A eso hay que sumar que la medida aplicada sobre el remanente de la campaña actual —donde aún restan declarar ventas al exterior por 5,5 millones de toneladas— tendría un impacto de 93,6 millones de dólares para lo que queda del año.
“Coninagro subraya que estas medidas no deben verse como un gasto, sino como una inversión necesaria para garantizar la siembra y exportaciones superiores a los 3.000 millones de dólares para la próxima campaña, frente a un escenario geopolítico volátil que está reconfigurando los costos globales de la energía y los alimentos”, completa el documento.
¿Y LAS PROVINCIAS Y MUNICIPIOS?
En este contexto, vale recordar que provincias y municipios, si bien tienen una incidencia menor en la ecuación impositiva que afrentan los productores, también tienen un aporte para realizar.
Al respecto, Coninagro instó en su informe a “una acción coordinada entre provincias y municipios para revisar el Impuesto a los Ingresos Brutos y las diversas tasas municipales que gravan la logística y la operación portuaria”.
“Si bien la naturaleza indirecta de estos tributos dificulta individualizar una baja exacta en el precio de un insumo específico, su reducción tendría un impacto sistémico y positivo sobre el costo de los insumos en general. Al aliviar la presión sobre el transporte y el acopio, se lograría mejorar la eficiencia de la cadena y fomentar un entorno de costos más previsible, convirtiéndose en una herramienta indispensable para moderar el encarecimiento generalizado de la estructura productiva frente al actual choque externo”, explica la entidad.
Y completa: “Además de la carga tributaria directa, la cadena del trigo enfrenta un costo financiero oculto derivado de los regímenes de retención bancaria (SIRCREB). En el contexto actual de incremento de costos por el conflicto internacional, la inmovilización de fondos en las arcas provinciales agrava la falta de liquidez”.
El informe completo se puede ver en: https://www.coninagro.org.ar/coninagro-propone-reducir-los-derechos-de-exportacion-para-compensar-la-suba-de-costos-en-el-trigo/
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