La fertilización volvió al centro del debate productivo. Pero esta vez no solo por su impacto agronómico, sino también por el efecto económico y social que podría generar en todo el país.

Según un informe elaborado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), potenciar la nutrición de los suelos permitiría crear más de 40.000 puestos de trabajo, sumar más de 4,5 millones de toneladas de granos y generar más de US$ 1.100 millones en valor bruto de producción.

El trabajo, titulado “Fertilizantes en Argentina. Evolución reciente y propuestas de políticas públicas”, plantea que existe una relación directa entre las condiciones económicas, la inversión en fertilización y el crecimiento productivo del agro argentino.

“Potenciar el circuito de la nutrición de la tierra impulsa a la economía. Si la fertilización crece aún más, moviliza empleo, producción y actividad económica en todo el interior”, afirmó Antonella Semadeni, economista FADA.

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De acuerdo con el análisis, además de la generación de empleo y mayor producción agrícola, el incremento de la fertilización también permitiría sumar más de US$ 800 millones en exportaciones y más de 150.000 nuevos fletes para transportar la producción adicional.

“La nutrición del suelo es sustentabilidad y también crecimiento económico. Son dos caras de la misma moneda”, sostuvo también la economista de la misma entidad Fiorella Savarino.

IMPUESTOS, COSTOS Y FERTILIZACIÓN

Uno de los puntos centrales del informe es el impacto que tienen los impuestos sobre la capacidad de inversión de los productores. Desde FADA sostienen que las retenciones desalientan la reinversión en tecnología y manejo agronómico, incluyendo la fertilización.

“Este impuesto hace que gran parte de lo que se genera en las regiones quede en manos del Estado y no vuelva al circuito productivo. Eso afecta las inversiones y también el cuidado del suelo”, explicó Nicolle Pisani Claro, economista jefe FADA.

El estudio recuerda que, tras la quita temporal de retenciones al trigo y al maíz en 2016 y la reducción aplicada a la soja, el uso de fertilizantes aumentó un 38%.

A su vez, el informe destaca que medidas recientes, como la baja de impuestos a la importación de urea y la eliminación del Impuesto País, también tuvieron impacto sobre el mercado de fertilizantes. Según FADA, la brecha entre el precio pagado por un productor argentino y los valores internacionales llegó a reducirse del 99% al 35%.

“Esto demuestra que la baja de impuestos tiene un impacto directo sobre los precios y facilita el acceso a insumos clave para el cuidado del suelo”, señaló Pisani Claro.

UNA APUESTA PRODUCTIVA Y SUSTENTABLE

Desde la entidad remarcan que fertilizar no solo implica mejorar rindes, sino también sostener la salud del suelo a largo plazo.

“Producir es cuidar la tierra. Fertilizar o alimentar el suelo es una apuesta al futuro, porque un suelo bien nutrido permite tener plantas más fuertes y productivas hoy y también conservar esa capacidad hacia adelante”, indicó Savarino.

En esa línea, Semadeni comparó el proceso con el cuidado de la salud humana: “La tierra necesita nutrientes para mantenerse saludable, igual que las personas necesitamos vitaminas”.

El analisis también advierte sobre el fuerte aumento internacional del precio de la urea, producto clave para la fertilización nitrogenada. Según FADA, actualmente ronda los US$ 890 por tonelada debido al conflicto en Medio Oriente.

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Sin embargo, las economistas sostienen que, sin las medidas de reducción impositiva implementadas en los últimos años, ese valor podría haber superado los US$ 1.450 por tonelada.

“Si a los altos precios internacionales se le suman las retenciones, el productor recibe menos por lo que vende y eso termina limitando todavía más la inversión en fertilización”, argumentó Semadeni.

LA PROPUESTA DE FADA

Más allá del reclamo histórico por la eliminación de las retenciones, FADA propone implementar un incentivo específico para promover la nutrición de los suelos. La iniciativa plantea que las inversiones en fertilizantes tengan una deducción adicional en el Impuesto a las Ganancias equivalente al 150% del gasto realizado.

“Si hoy un productor invierte $1.000 en fertilizantes, puede descontar esos $1.000 de la base imponible. La propuesta es que pueda deducir $1.500, es decir, una vez y media lo invertido”, detallaron desde la fundación.

Según el informe, la medida no requeriría nuevos sistemas de control ni instrumentos adicionales, sino solamente modificar el esquema actual de deducciones impositivas.

Para FADA, el objetivo es claro: incentivar inversiones que mejoren la productividad, fortalezcan la sustentabilidad y multipliquen el movimiento económico en las regiones agropecuarias.

“Impulsar el cuidado de la tierra es generar más producción, más empleo y más desarrollo para el interior argentino”, concluyó Semadeni.