En el marco de Agroactiva, la economista de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), Antonella Semadeni, presentó un informe que resalta el crecimiento de la participación femenina en el sector agropecuario.

Semadeni lideró la charla “Ellas en el agro: pisando fuerte”, que se desarrolló en el “Agroactiva Arena”, junto a Mónica Lucero, cofundadora Las Chicas del Agro.

Puntualmente, lo que hizo la investigadora en primer lugar fue recordar los datos del informe “Mujeres en la agroindustria: construyendo futuro” que elaboró FADA a fines del año pasado y en el que se destacó que la agroindustria argentina emplea a más de 4,2 millones de personas, de las cuales el 28% son mujeres.

Es decir, uno de cada 4 cuatro puestos de trabajo del sector está ocupado por una mujer; o visto de otro modo, son 1,2 millones de mujeres que impulsan la producción, la innovación y el futuro del agro desde distintos roles: productoras, técnicas, ingenieras, emprendedoras, profesionales, trabajadoras de servicios, comercio, logística e industria.

LAS MUJERES PISAN FUERTE EN EL AGRO

Asimismo, de ese reporte se desprendió que el crecimiento de la participación femenina en la agroindustria viene siendo sostenido.

En los últimos cinco años, se incorporaron más de 227 mil mujeres al sector. Al mismo tiempo, este incremento se observa en todos los grupos etarios, con especial dinamismo entre las mujeres más jóvenes, menores de 30 años.

La ola femenina que renueva el agro: en 5 años, se sumaron más de 200.000 trabajadoras al sector

“Esto refleja que la mayor presencia femenina en el agro no es solo una foto del presente, sino una tendencia que comienza a consolidarse de la mano de las nuevas generaciones”, sentenció Semadeni.

En este marco, lo que hizo ahora FADA fue sumar datos significativos relacionados con la formación universitaria, que también confirman la mayor relevancia femenina en el sector.

La información oficial muestra que este proceso efectivamente empieza en las aulas: cada vez más mujeres eligen formarse en carreras estrictamente vinculadas al agro, como producción agropecuaria, veterinaria, zootecnia y agroalimentos.

Semadeni explicó que, considerando carreras de grado y posgrado de las universidades nacionales de Buenos Aires, Córdoba, La Plata y Río Cuarto, se observa que la cantidad de mujeres estudiantes en estas áreas creció 19,7% en los últimos cuatro años.

El universo analizado incluye carreras como Ingeniería Agronómica, Veterinaria, Ingeniería Zootecnista y Licenciatura en Agroalimentos, junto con posgrados como Doctorado en Ciencias Agropecuarias, Especialización en Alimentación de Bovinos, Especialización en Producción de Cultivos Extensivos, Especialización en Reproducción Bovina y Maestría en Ciencias Agropecuarias con mención en Tecnología de Semillas.

Además, cuando se analiza la participación femenina sobre el total de estudiantes en un período más amplio, también se observa un incremento relevante.

En los últimos siete años, la participación de mujeres en estas facultades, carreras y posgrados aumentó en promedio 19,8 puntos porcentuales.

Veterinaria continúa destacándose por una presencia femenina elevada, con participaciones que en algunos casos se ubican entre el 60% y el 80% del alumnado. Sin embargo, el cambio más relevante aparece en las carreras más vinculadas a las ciencias agronómicas, donde históricamente la participación de mujeres fue menor y donde empiezan a verse avances más marcados.

Semadeni aclaró que el análisis considera solo un recorte específico del universo agroindustrial: carreras directamente ligadas a la producción agropecuaria y veterinaria. Sin embargo, recordó que el agro es mucho más amplio.

“La agroindustria también incluye industria, comercio, servicios, logística, transporte, insumos, maquinaria, tecnología, finanzas, comunicación, economía, gestión, investigación y muchas otras profesiones que también forman parte del entramado productivo”, subrayó.

Por eso, estos datos no agotan la presencia de mujeres vinculadas al agro, sino que muestran una señal concreta dentro de un conjunto de carreras tradicionalmente asociadas al sector.

En conclusión: la tendencia es clara, más mujeres trabajan en la agroindustria y más mujeres se están formando para ser parte de su futuro.

Así, el crecimiento en las aulas anticipa una transformación más profunda en el mercado laboral agroindustrial, donde la tecnología, la profesionalización y la diversificación de tareas abren nuevas oportunidades para una participación femenina cada vez mayor.