Por Esteban Moscariello

El mercado de la soja atraviesa un momento clave, con la mirada puesta en dos variables que podrían marcar el rumbo de las cotizaciones durante los próximos 30 a 60 días: la evolución de la demanda de China y el comportamiento del clima en Estados Unidos.

Ambos factores tendrán un peso determinante en un contexto donde la oferta proyectada continúa siendo abundante, pero los balances todavía no muestran un exceso significativo de existencias.

Los operadores seguirán de cerca el informe semanal de ventas de exportación del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) para evaluar si las recientes compras de soja estadounidense por parte de China representan el inicio de una tendencia más sostenida.

LA SOJA, CON LA MIRA EN CHINA

Si bien Pekín volvió al mercado con algunas operaciones puntuales, todavía no se observan adquisiciones de gran volumen que confirmen un cambio estructural en su estrategia de abastecimiento. Una aceleración de las compras podría convertirse en el principal catalizador alcista para los precios.

Puntualmente, China volvió a acelerar sus compras de soja estadounidense y, entre las operaciones confirmadas por el USDA y las reportadas por operadores privados, las adquisiciones de la última semana ya superarían el millón de toneladas.

Este renovado interés fortalece las perspectivas para las exportaciones de Estados Unidos y representa un cambio significativo respecto de la campaña anterior, cuando las compras chinas quedaron muy por debajo de lo esperado.

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El mercado interpreta este movimiento como una señal positiva para la nueva campaña 2026/27, especialmente porque China tendría el compromiso de incrementar sus importaciones de soja estadounidense en los próximos años.

No obstante, los analistas consideran que será necesario observar nuevas compras de gran volumen para confirmar que se trata de un cambio sostenido en la estrategia de abastecimiento del principal importador mundial.

EL PRECIO DE LA SOJA, EN UNA ZONA “FUERTE”

Al mismo tiempo, la demanda de aceite de soja continúa ofreciendo un respaldo importante al complejo sojero.

El crecimiento de la industria de biocombustibles y la expansión de la capacidad de procesamiento en Estados Unidos sostienen el consumo interno de soja y ayudan a evitar una acumulación excesiva de stocks.

Si el USDA incrementa en sus próximos informes las estimaciones de molienda, el balance podría mantenerse más ajustado de lo que hoy descuentan algunos participantes del mercado, aun con una cosecha potencialmente récord.

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Desde el punto de vista técnico, la soja conserva una estructura relativamente firme frente a otros granos: el contrato noviembre 2026 continúa operando por encima de sus principales medias móviles y mantiene una tendencia alcista de largo plazo.

Actualmente, el mercado consolida debajo de una zona de fuerte resistencia ubicada en torno a los US$ 12,20 por bushel. La ausencia de una corrección profunda después de alcanzar esos niveles sugiere que existe una demanda institucional que continúa absorbiendo las ventas.

En caso de registrarse una toma de ganancias, la primera zona de soporte relevante aparece entre US$ 11,50 y US$ 11,60 por bushel.

EL CLIMA, OTRO FACTOR CLAVE EN LA SOJA

Mientras tanto, el clima será el principal factor de volatilidad.

Si las altas temperaturas y el déficit de humedad afectan el desarrollo de los cultivos estadounidenses durante julio y agosto, los fondos especulativos podrían incrementar nuevamente sus posiciones compradas.

En cambio, un escenario climático favorable, combinado con una cosecha récord, limitaría el potencial alcista.

Así, con fundamentos que muestran un delicado equilibrio entre una oferta abundante y una demanda que podría fortalecerse, la soja ingresa en una etapa decisiva.

Las próximas semanas serán determinantes para saber si el mercado logra quebrar las resistencias actuales y retomar la tendencia alcista o si el peso de la producción termina imponiéndose sobre los precios. China y el clima vuelven a ocupar el centro de la escena.

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